PÉGAME, PERO NO ME DEJES
“Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego”.
Leon Tolstoi (1828 – 1910) Escritor ruso.
Como se esperaba, la iniciativa de reforma electoral de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo fue rechazada en la Cámara Federal de Diputados. Incluso los Partidos del Trabajo (PT) y Verde Ecologista (PVEM) votaron en contra. Morena se quedó solo. La científica sufrió otra derrota.
Eternos dependientes de las plurinominales, las prerrogativas y de vender su estructura al mejor postor, PT y PVEM se negaron a respaldar una propuesta con el claro objetivo de afianzar a Morena como partido hegemónico.
El coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval Flores acusó maltrato desmedido e inmerecido por rechazar el Plan A. Destacó que los “tratan como extraños, como si no aportáramos nada”. Argumentó que el PT estuvo con AMLO desde 2006, ayudó a fundar Morena y a ganar elecciones clave. Al señalar que han “sido mucho más correctos en el trato hacia ellos que ellos hacia nosotros”, dejó claro que se sienten ninguneados pese a su presunta lealtad histórica.
Y sin embargo y contradictoriamente, Sandoval Flores señaló que mantendrán su respaldo al ciento por ciento con la presidenta Claudia Sheinbaum. De ese tamaño su ausencia de dignidad.
En el mismo sentido, integrantes del PVEM llamaron a “ver hacia delante”. El senador Manuel Velasco Coello pidió diálogo para 2027, mientras la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre señaló que “no significa una ruptura” y que le han dado vuelta a la página para seguir construyendo el segundo piso de la Cuarta Transformación.
Y así será. Como no hay un mínimo de dignidad en estos partidos rémoras, continuarán su alianza con Morena. Lo importante es mantener o crecer el número de curules, asegurar dinero público y espacios de poder. No importa la democracia, tampoco el procurar equilibrios, no; lo realmente importante es hacer valer el pragmatismo. El argumento máximo de PT y PVEM es suplicar a Morena: pégame, pero no me dejes. ¡Pobre México!
Ante semejante derrota presidencial y ausencia de dignidad de los partidos aliados, Morena también bajó el tono. La secretaria de dicho partido, Carolina Rangel Gracida aseguró que el desacuerdo no implica una traición a la Cuarta Transformación y no se rompe la coalición porque quieren “ganar las 17 gubernaturas” en las elecciones del 2027, mientras el senador Ricardo Monreal Ávila destacó que es un “desencuentro transitorio” pero la coalición electoral sigue.
El colmo, Sheinbaum Pardo intenta tapar el sol con un dedo y aseguró que la derrota no es derrota. Dijo textual: “el que no se haya aprobado no es una derrota. Yo estoy muy satisfecha”. Remató: “yo cumplí con la gente. Me comprometí a enviar una reforma que redujera privilegios y ampliara la participación ciudadana. Y yo cumplí”.
Claro, hace como que no sabe nada de su intento de darle más poder a Morena, de disminuir a los opositores y con ello evitar otro robo como la sobrerrepresentación lograda en la elección pasada, tras someter a los órganos electorales.
Así que, pese a estas diferencias fundamentales, al maltrato que denuncian los partidos aliados de Morena y la derrota que le propinaron a la científica, irán juntos en 2027. Simplemente, porque la búsqueda del poder pesa más que cualquier principio.
Sin Morena, PT y PVEM arriesgan su registro y sus presupuestos. Sin ellos, Morena pierde votos clave para mantener el control. Así se impone el pragmatismo de la clase política en nuestro México. Incongruente. Sin vergüenza. Liderada por quien promete transformación, pero negocia con los mismos de siempre.
En 2027 veremos la foto de unidad: sonrisas forzadas, abrazos fingidos y hasta más besos en las manos como el de Sheinbaum y Velasco. Olvidarán el rechazo en el pleno, las traiciones legislativas, las quejas por el trato recibido, la derrota de la científica.
El ciudadano, mientras tanto, paga la cuenta. Un sistema donde la democracia se destruye, pero las alianzas pragmáticas sobreviven. Porque lo importante no es lograr un mejor país, con acuerdos, con paz, con democracia… lo importantes es tener el poder.
Pero, esta disputa no termina todavía. Viene el Plan B de Claudia Sheinbaum.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.






