marzo 4, 2024
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23, AÑO DE ENCONOS

De todas las virtudes, la más difícil y rara es la justicia. Por cada justo se encuentran diez generosos.

Franz Grillparzer (1791-1872) Dramaturgo austriaco

El 23 no fue para Morelia, ni con mucho, un año ideal en cuanto a la coordinación y colaboración que uno supondría tendría que haber entre los tres niveles de gobierno, máxime en la capital del estado.

Después de un 21 y 22 relativamente razonables en cuanto a la cooperación y apoyo mutuo entre el gobernador Ramírez Bedolla y el alcalde Alfonso Martínez, el 23 de plano la burbuja se rompió. Dos factores influyeron en ello: ser año preelectoral y el manejo del cuerpo policiaco municipal.

Es claro que la cercanía del proceso electoral detonó que cada nivel de gobierno acrecentara sus recelos con relación a la otra parte y comenzaran a verse mutuamente con notorias dudas. Los recursos de obras convenidas comenzaron en el año que fenece a ser más exiguos, porque no hubo la capacidad de dimensionar que las necesidades de la capital van por delante de los intereses políticos y electorales. De hecho, el Faiespum es evidencia de la ruptura entre Bedolla y Martínez Alcázar. Tanto, que finalmente los recursos asignados a Morelia no se ejercieron. Por lo demás, no se ve cómo la relación entre ambos niveles de gobierno mejore en el 24, cuando la tensión estará al máximo por la disputa por el poder.

Pero además, el manejo de la Policía capitalina ha sido, ahí sí desde el 21, una fuente inagotable de disputa entre el gobernador y el alcalde. El primero no quita el dedo del renglón de que es necesario que la policía de Morelia sea incorporada al mando único estatal, pero Martínez Alcázar tampoco lo quita en sentido opuesto, es decir, se ha mantenido firme en su decisión de no ceder su manejo al estado.

Y si bien ambos gobiernos se esfuerzan en insistir en que los niveles delincuenciales van a la baja en Morelia, es claro que si hubiera coordinación entre ellos los escenarios mejorarían notablemente.

Así las cosas, no podemos entonces esperar que en el 24 la ahora fría relación entre el gobernador y el alcalde encuentre mejores escenarios, más tersos, más cooperativos. Es año electoral y lo que está en disputa es justo la Alcaldía, como la joya del proceso en Michoacán. Deberemos seguramente esperar a que transcurran las campañas y la jornada de votaciones, para ver si los enconos fueron dejados atrás, por bien de los morelianos. Es deseable que así sea. Mientras, mis mejores deseos de que el 24 sea el mejor año de nuestras vidas, más allá de vaivenes políticos. Salud!

Y a la pesadilla ya solo le quedan 287 días. x@jaimelopezmtz

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