La probabilidad de perder en la lucha, no debe disuadirnos de apoyar una causa que creemos justa:
Abraham Lincoln (1809-1865) Presidente de Estados Unidos
Que Adán Augusto López Hernández haya dejado la coordinación de la bancada morenista en el Senado, no es ni decisión personal ni producto de un golpe en la mesa de Claudia Sheinbaum para mostrar firmeza y liderazgo. Es, simplemente, una jugada de López Obrador para ayudar a su “hermano”. Entre tabasqueños se ayudan, entre cómplices más.
López Obrador está cuidando a su paisano y subordinado. Mantenerlo en la coordinación senatorial ya significaba una exposición mediática y política que no convenía a Adán Augusto, sobre todo por la enorme presencia que significa esa responsabilidad. Si Estados Unidos le tiene la mira puesta, lo mejor para protegerlo es bajarlo de ese pedestal, enviarlo a la congeladora, perderse como uno más de los ciento treinta y dos senadores. Igual y de esa forma los estadounidenses se olviden de él, aunque sea temporalmente. Ganar tiempo siempre será buen negocio.
Ciertamente, de rebote también Claudia Sheinbaum resulta ganadora, porque se quita de encima a un líder legislativo que no le respondía a ella, sino a López Obrador. Ignacio Mier, el sucesor, con todo y ser “adancista” por lo menos no se mostrará tan rebelde como el tabasqueño. Para Sheinbaum cualquiera era mejor que López Hernández.
Pero el verdadero ganador es, paradójicamente, el supuesto perdedor: Adán Augusto. Veamos sino: no pierde el fuero; es probable que salga de la órbita yanqui; se va un tiempo a la protección mediática que da no ser el líder sino uno más, uno del montón y, acaso lo más importante para él, indiscutiblemente se le garantiza impunidad para no terminar en la cárcel pese a la interminable lista de corrupciones y ligas con la criminalidad que siempre le ha acompañado.
No nos equivoquemos, pues: perdiendo en realidad gana uno de los políticos más corruptos e ineficaces de los que tengamos memoria y vaya que en México hay tela de dónde cortar. Pero nadie puede llamarse a sorpresa: son los tiempos estelares de la 4T.
X@jaimelopezmtz



