Cometer una injusticia es peor que sufrirla:
Sócrates (470 a. C. – 399 a. C.) Filósofo griego
Otra tragedia en el mundo de la producción aguacatera. Otro ataque letal contra trabajadores del sector, con todo el sello de la casa: el cobro de piso.
Programas, “estrategias”, planes, operativos gubernamentales han ido y venido a lo largo de los años, y el panorama dantesco no solo no se contiene, peor aún: se recrudece cada vez más.
En la tragedia de gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum, apenas en su inicio se echó a andar un programa especial de combate a la extorsión en México, con epicentro en la región y en el sector más emblemáticosdel delito: Uruapan y los aguacateros. El resultado es un rotundo fracaso: este martes tres empleados de un centro de acopio en Salvador Escalante, fueron ejecutados como señal del crimen organizado para todos, todos los aguacateros, sean peoductores, empacadores o exportadores: pago de piso o muerte.
Hoy, no hay uno solo, grande o pequeño, que no pague piso. El que se niega, se muere. Punto. Esa es la realidad. En sus proyecciones financieras anuales, todos contemplan el pago al crimen organizado como un gasto más, como el de la nómina o el de los impuestos. Y no son pocos los casos en donde ese pago es doble o hasta triple, porque suele haber municipios aguacateros que se disputan diversos cárteles, y todos extorsionan simultáneamente.
Detrás del llamado oro verde, de los empleos que produce, el de los miles de millones que genera y del que se ufanan los gobiernos, está el infierno llamado cobro de piso, infierno al que el poder público le vuelve la cara para hacer que no pasa. Sí pasa, y lo único que produce es muerte. ¿Cuánto durará? No lo sé, pero sí sé que mientras la 4T mantenga sus nexos con la criminalidad, el fenómeno seguirá fortaleciéndose.
X@jaimelopezmtz


