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viernes, agosto 29, 2025

BUGARINI, DERECHOS Y LÍMITES

Negar a la gente sus derechos humanos, es desafiar su propia humanidad:

Nelson Mandela (1918-2013) Activista sudafricano

Giuliana Bugarini, la diputada morenista y presidenta del Congreso del Estado, está en su derecho de vestir como le venga en gana. La polémica desatada en redes sociales y en círculos políticos respecto del uso de faldas cortas en eventos oficiales no es, empero, estéril ni injustificado, y ella debe procesarlo como parte de la libertad de expresión: el mismo derecho que ella tiene a utilizar la indumentaria que deseé, es el que tiene cualquier ciudadano a manifestarse al respecto, aunque ciertamente no con agresiones verbales.

Bugarini decidió demandar ante la Fiscalía a quienes le fustigan en redes sociales por su atuendo en ocasión del Día del Bombero, evento organizado por el Congreso del Estado. Ella argumenta en su demanda violencia política en razón de género.

Las críticas a su atuendo también deben ventilarse en dos vías: si incluyen agresiones verbales, conceptos soeces y denigrantes, sí dan pie a una demanda por afectación al honor de las personas. Si solo se externan con lenguaje respetuoso haciendo alusión a lo que alguien lo considere “impropio” por cuestiones del cargo que ostenta y la representación oficial que tiene, no tienen por qué ser objeto de persecución. Es la libertad de expresión a fin de cuentas.

Es de esperarse que Bugarini haya orientado su demanda contra quienes incurrieron en el primero de los casos, y en esa lógica debiera recibir el respaldo solidario generalizado. Si la demanda fue abierta, contra todo aquel que haya cuestionado su vestimenta, aun si lo hizo con respeto, entonces debe fustigarse a la diputada porque estaríamos entrando en un escenario de autoritarismo.

Es de esperarse que la diputada Bugarini no actúe con la misma visceralidad y prepotencia de su colega federal, también cuatroteísta, Diana Karina Barrera, quien escudándose en la “violencia política en razón de género”, utilizó su fuerza para obligar a un juez a sentenciar a una ciudadana a disculparse treinta días seguidos por su “osadía” de cuestionar la injerencia de su esposo en su nominación como legisladora. Veremos el talante democrático de la presienta del Congreso.

X@jaimelopezmtz

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