Los hombres son pervertidos no tanto por la riqueza, como por el afán de poseerla:
Louis de Bonald (1754-1840) Filósofo francés
La noche de este miércoles debió ser una de las más difíciles de conciliar el sueño para Claudia Sheinbaum, y en tratándose de una presidenta, noches complicadas deben ser continuas. Pero la de este miércoles para amanecer en jueves, sin duda le ha significado algo especial.
Sheinbaum debe optar por salvarse a sí misma y salvar al país, o bien salvar a un gobernador que ella sabe está ligado al narco y con él salvar también a su gurú Andrés Manuel López Obrador.
La disyuntiva, cierto, es tremendamente complicada, pero es deseable que la presidenta opte por lo sensato, por lo cuerdo.
Salvarse ella y salvar al país es entregar al gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya a Estados Unidos. No hacerlo y encubrirlo sería como ponerse la soga al cuello y confirmar que no solo el de López Obrador fue un narco gobierno, sino también el suyo. Entregar a Rocha salvaría para México el tratado de libre comercio con el poderoso vecino del norte. Encubrirlo le daría el pretexto perfecto a Donald Trump para cancelar el tratado.
Entregar a Rocha podría significarle una embestida de López Obrador y de la 4T, pero le daría la armadura moral y el respaldo norteamericano y de los mexicanos.
Es probablemente la decisión más relevante que hasta ahora le ha tocado encarar, porque la marcará históricamente como estadista o como protectora de narco políticos. Veremos qué camino prefiere. X@jaimelopezmtz



