La corrupción del alma es más vergonzosa que la del cuerpo:
José María Vargas Vila (1860-1933) Escritor colombiano
Primero intentó que Rosario Ibarra Piedra no fuera reelecta al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Los diputados, incluidos, los de la 4T, la batearon.
Luego envió una iniciativa para prohibir el nepotismo en la selección de candidatos a cualquier cargo público, a partir de los comicios del 27. Esos mismos legisladores, encabezados por los cuatroteístas, la volvieron a dejar vestida y alborotada, y solo como concesión especial, ante todo por su calidad de dama, aceptaron que la disposición entrara en vigor hasta el 30. Segundo sonoro revés a la presidenta con A.
Y este miércoles, un tercer descalabro a la científica, y otra vez protagonizado por la 4T, ahora específicamente por los aliados de Morena, PT y Verde: su iniciativa de reforma electoral naufragó feamente.
Es decir, si fuera pelea de boxeo, Claudia Sheinbaum iría perdiendo, al cabo del tercer round, tres a cero. Técnicamente estaría al borde del nocaut.
Lo increíble es que está perdiendo de todas todas ante un Congreso abrumadoramente cuatroteísta, ante los “suyos”. Ya podemos imaginar cómo le iría con Congresos opositores.
Cero cabildeo, cero diálogo, cero diplomacia, cero estrategias de acuerdos, cero acercamientos con las fuerzas políticas, incluidas las “aliadas”. Cero operación política, cero ejercicio del poder, explicarían en parte la goliza que se ha llevado Sheinbaum en el Congreso apenas en los primeros diez y siete meses de su gobierno.
Pero al paso que va, y con la soberbia con que se comporta, no se ve cómo pueda revertir la tendencia deficitaria en su relación legislativa. A ese ritmo, el nocaut parece solo cosa de tiempo.
X@jaimelopezmtz



