La corrupción viene de la cabeza, de la creencia que el poder corrompe siempre:
Norbert Bilbeny (1953-?) Catedrático español
Como cualquier dictadura que se precie de serlo, la de la 4T en México avanza pausada pero firmemente, siguiendo al pie de la letra el manual del buen dictador:
Primero, terminar con la división de poderes. El Ejecutivo debe engullirse a los legisladores y a los jueces.
Luego debe pulverizar todo vestigio de autonomía en órganos de carácter ciudadano. Enseguida debe asegurarse que las elecciones sigan vigentes en el papel, pero falsas en la realidad, para lo cual debe acabar con la autonomía e independencia de los órganos encargados de organizarlas y calificarlas.
Enseguida hay que asegurarse el respaldo incondicional de las fuerzas armadas, a través de volver millonarios a los altos mandos dándoles el manejo, por ejemplo, de aeropuertos, aduanas, puertos, trenes, obra pública y un largo etcétera.
Y cuando todo ello esté asegurado, ir por la cereza del pastel: los medios de comunicación y la libertad de expresión de la ciudadanía.
Los gobiernos de López Obrador y Claudia Sheinbaum han seguido al pie de la letra el manual. Sheinbaum está a un paso de cerrar el círculo y completar el recetario: la mayoría morenista se apresta a aprobar sendas iniciativas presidenciales para criminalizar memes, caricaturas, críticas al gobierno en medios o en redes sociales. No se atreverá a tanto, dicen ingenuos. Pues así decían de desparecer al poder judicial y de eliminar la democracia. Y la 4T sí se atrevió. La ley anti memes será el último clavo en el ataúd llamado México.
X @jaimelopezmtz


