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domingo, abril 14, 2024

CRÓNICA DE UN DESENLACE ANUNCIADO

Los hombres son pervertidos no tanto por la riqueza como por el afán de riqueza

Louis de Bonald (1754-1840) Filósofo y político francés

 

jaimelopezErnesto Núñez jugó un juego que no debía y, como era de esperarse, perdió.

Con absoluta falta de sensibilidad política, y diría que hasta de sentido común, el ahora diputado local por el Partido Verde, aunque priísta de toda la vida, cometió una osadía, una insensatez: demandó a una promotora cultural por haberle causado una serie de estragos emocionales y haber puesto en riesgo su carrera política, luego de que se difundieran audios en los que se evidenciaba que él habría pretendido obtener un “moche” de una gestión de recursos federales cuando era diputado federal, hace poco menos de cuatro años.

O sea que de presunto autor de un delito, Núñez pretendió cambiarse del lado de la mesa y ubicarse como “víctima”. Evidenciado en un supuesto intento de “moche”, entendió que una buena estrategia sería demandar a la verdadera víctima, para a su vez victimizarse él. Absurda idea que, afortunadamente, no prosperó.

La historia en síntesis: Verónica Loaiza, promotora cultural, se acercó hace cuatro años al entonces diputado federal para buscar gestionar recursos para su trabajo. Él, comedido, accedió, pero en el camino le habría sugerido que del millón y medio de pesos requeridos, se tramitaran más de cinco, que ya se vería cómo se justificaban, para lo cual involucró a Juan Carlos Campos, en ese momento alcalde de Zitácuaro. Un párvulo entendería el objetivo de Núñez, objetivo al que Campos no le hizo el feo.

Loaiza se negó a seguir con el trámite para evitar involucrarse en un inminente acto de corrupción. Presentó una queja ante la Cámara de Diputados, que obviamente no prosperó, pero sí se logró que una diputada conociera del caso y filtrara al periódico capitalino Reforma el audio que evidenciaba a Núñez y a Campos.

Ambos “servidores públicos” se sintieron ofendidos. Núñez demandó a Loaiza por haberle causado “daño en su honor, prestigio, fuero interno, pesar, tranquilidad, angustia” y haber puesto en riesgo su carrera política. ¿Qué entiende usted por el término “desfachatez”?

Seguro supuso que dada su calidad de diputado, no tendría problemas en aplastar a una simple ciudadana común y corriente. Pero menudo chasco se llevó cuando en todas las instancias legales fue perdiendo, hasta llegar al Poder Judicial Federal, que resolvió cancelar el caso, ya en el nivel de una solicitud de amparo. Caso cerrado.

Lo increíble de todo ello, es que Núñez ni suda ni se acongoja. Luego de ser “balconeado” en su presunto intento de lograr un “moche”, de todos modos jugó para diputado local y, algo que sólo puede entenderse en una sociedad como la nuestra, ¡ganó!

Ahora, con el apoyo del faustismo, tiene en la mira la alcaldía capitalina. Por el bien de ella, por el bien de los morelianos, es de esperarse que no lo logre. ¿O tendremos pronto un “alcalde moches”?

jaimelopezmartinez@hotmail.com twitter@jaimelopezmtz>

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