Gracias a la libertad de expresión, hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada; al gobernante tampoco:
Jaime Perich (1941-1995) Escritor español
Existen todos los elementos para que Juan Carlos Oseguera reciba este viernes un justificado escarmiento jurídico, que además siente un sano y necesario precedente para todo el poder público: un juez federal decidirá si le instaura un procedimiento legal por haber violentado a la reportera Dalia Villegas, cuando ésta cubría el año pasado una movilización social que incluyó la entrada violenta de ciudadanos a Palacio de Gobierno.
Oseguera era secretario de Seguridad Pública, y a raíz del incidente fue cesado por el gobernador Ramírez Bedolla. Empero, eso no le eximió de que Dalia lo denunciara penalmente por obstrucción a la libertad de prensa y por ejercer violencia contra ella, al echársele encima junto con una decena de gorilas uniformados, que exigían el celular de la reportera, con el que había grabado abusos de la Policía estatal.
Hizo lo correcto la periodista; no puede permitirse que los abusos policiales sigan registrándose impunemente, al margen de si el hecho le significó a Oseguera su cese. Hizo bien igualmente Bedolla en separarlo de su cargo.
Ahora, el que también se espera que actúe correctamente, es el juez que lleva el caso. Este viernes al mediodia se llevará a cabo la audiencia que determinará el curso que tome el caso, desde el punto de vista jurídico. Se trata de un juez federal, porque el delito de ataque a la libertad de prensa es justamente eso, federal.
Ciertamente hay dudas de la independencia e imparcialidad con la que el juzgador pueda actuar, si partimos del hecho de que la autonomía de todos ellos ha quedado anulada tras la dictatorial reforma judicial, producto de la cual llegaron los jueces del acordeón, plegados a la 4T. Es de esperarse que el gobierno estatal no trate de tener injerencia en el juez para proteger a Oseguera, porque como sea, fue parte del gabinete, más allá de que haya sido cesado.
Se trata de una audiencia relevante, que puede sentar un precedente, para bien o para mal dependiendo del desenlace. Confiemos que sea para bien. Por lo pronto, toda mi solidaridad para Dalia. X@jaimelopezmtz



