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viernes, mayo 24, 2024

DEBATE EN MODO XÓCHITL

La dictadura militar nace del poder del arma, por lo que socava el estado de derecho y da luz a una cultura de poder, violencia e intolerancia.

Benazir Bhutto (1953-2007) Política paquistaní

A reserva de un análisis más de fondo, mismo que evidentemente demanda un proceso de sistematización más elaborado, es claro que bote pronto sí hay algunas conclusiones notorias en torno al segundo debate presidencial de este domingo por la noche.

Uno. El INE y/o los moderadores, Adriana Pérez Cañedo y Alejandro Cacho, tomaron nota del profundo malestar que le produjo a Andrés Manuel López Obrador el formato del primer debate, sobre todo en la elaboración de las preguntas a los candidatos. Aquella ocasión, la mayor parte de ellas iban contextualizadas con el déficit y omisiones en que ha incurrido el gobierno federal. Ahora, en cambio, ni una sola alusión a éste. Pudo ser el INE y su oficiosa presidenta, o los moderadores, quienes prefirieron ser condescendientes con López Obrador.

Dos. Fue notoria la utilización de manera más eficaz del tiempo por Xóchitl Gálvez, que desarrolló una estrategia que combinó casi milimétricamente una andanada severa a Claudia Sehimbaum en temas tanto personales como institucionales, con la presentación de propuestas concretas en los temas contemplados en este segundo debate. Llevó a la candidata oficial al terreno donde la hidalguense quería.

Tres. Sheimbaum ahora sí fue sacada de sus casillas por Gálvez, no atinó a manifestar la serenidad y hasta la frialdad del debate anterior, pero lo más importante para ella fue que tuvo que destinar buena parte de su tiempo en ofrecer una especie de informe del gobierno de López Obrador. Tuvo que guardar su estrategia anterior, de ofrecer resultados de su gestión como jefa de gobierno capitalino, luego de que el presidente no ocultara su inconformidad con ella, por no “defenderlo” en el primer debate. Ahora, la candidata oficial sacrificó valioso tiempo de propuestas y de sus logros, por exaltar los de López Obrador. Me parece incluso que ello le llevó a verse incómoda, arrinconada en no pocos momentos por Gálvez.

Y cuatro. Jorge Álvarez Máynez dejó atrás frivolidades y se plantó como un conocedor de casi todos los temas abordados, con propuestas congruentes. Evitó entrar en la confrontación entre las dos candidatas y eso le ofreció el tiempo suficiente, y hasta sobrado, para exponer su visión de país.

Habrá que conocer encuestas serias para establecer qué tanto impactan en la elección las consecuencias del segundo debate. Por lo pronto, no hay duda que, contrario al primero, Sheimbaum no tuvo un buen domingo.

Y a la pesadilla ya solo le quedan 167 días.

X@jaimelopezmtz

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