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martes, enero 13, 2026

DEBUT Y DESPEDIDA

Un político debe ser capaz de predecir lo que va a ocurrir mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar luego por qué no ha ocurrido

Winston Churchill (1874-1965) Primer ministro británico

 

jaimelopezCon la pena, pero tres partidos políticos emergentes, que apenas en estas elecciones hicieron su debut, no alcanzaron siquiera el tres por ciento de los votos emitidos y por ende han perdido el registro nacional: Encuentro Solidario, Fuerza por México y Redes Sociales Progresistas. Coincidentemente, los tres nacieron como partidos satélites de Morena y la 4T.

En esa lógica, puede decirse que cumplieron su papel, de acuerdo a la estrategia electoral de la 4T: entre más partidos haya en contienda, más se diversifica el voto en beneficio del partido en el poder que, se supone, siempre tiene su voto asegurado con su propia base. Así, PES, Fuerza por México y Redes, cumplieron el rol para el cual fueron impulsados por Morena: los pocos votos que recaudaron, en su mayor parte se los quitaron a PRI, PAN y PRD, nunca a Morena.

Pero aunque fue debut y despedida, para sus dirigentes no resultó en absoluto mal negocio: en solo unos cuantos meses de vida, ni siquiera un año, los dueños de PES se embolsaron casi 192 millones de pesos, y los de Fuerza y Redes, más de 183 cada uno. Por eso, podrá haber tristeza en algunos de los escasos cuadros de esos partidos, que legítimamente se habían incorporado con aspiraciones válidas de cambio y de progreso para el país, pero para los dueños de esos partidos para nada hay tristeza, con tales cantidades de dinero que llegaron a sus arcas en menos de un año, porque además ya tendrán más oportunidades de seguir viviendo del erario, a través de otros partidos. El caminito ya lo aprendieron.

Los casos de esos tres partidos evidencia, de nueva cuenta, que el mejor y más fácil negocio en México, luego del crimen organizado, es la política, y en específico la creación de partidos: los requisitos son mínimos y con una, una sola elección en la que participen, aunque hagan el ridículo y pierdan de inmediato el registro, ya arreglaron el problema financiero de sus dos siguientes generaciones.

No es que todo ese dinero vaya a parar directo a las cuentas personales de los dueños de los partidos; una mínima parte va a la operación partidaria y electoral, pero la mayor parte no es fiscalizable por los organismos electorales, se maneja literalmente a discreción por los dirigentes. Y no es que en los partidos llamados grandes no haya ese desvío de dinero, lo hay desde luego, pero proporcionalmente en menor escala, por una explicación lógica: en éstos impera el pragmatismo de que es preferible mantener por mucho tiempo el registro de su partido, así que arriesgan menos desviando prerrogativas. En cambio, los dirigentes de los partidos emergentes saben que es altamente probable que a las primeras de cambio pierdan el registro y sin mucho que perder, se dan vuelo despachándose con la cuchara grande, porque quizá no haya segundas oportunidades.

Por eso, qué bueno que Fuerza, PES y Redes perdieron el registro. En realidad no aportaron ideológica y programáticamente nada. Eso sí, sus dirigentes terminaron de enriquecerse. Lo malo es que para el 24 habrá nuevos partidos que sigan la misma ruta. Si no, al tiempo.

twitter@jaimelopezmtz

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