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jueves, marzo 5, 2026

DICTADORA CON A

Sabemos que el fin de un dictador está cerca, cuando lo único que tiene en la calle son militares:

Nelson Mandela (1918-2013) Presidente de Sudáfrica

Alguien podría pensar que su empecinamiento en una reforma electoral que nadie, salvo López Obrador y ella, pidieron, radicaba precisamente en lavarse las manos frente a su jefe histórico -¿y actual?- y justificar que intentó al máximo de sus capacidades sacarla adelante, aunque quizá no lo logre. Es bastante razonable la hipótesis. No la descarto del todo.

Pero a la luz de la patológica actitud de Claudia Sheinbaum para defender “su” propuesta de reforma electoral, me parece que cada vez más cobra forma otra posibilidad: que en realidad es ella la de la visión autoritaria, dictatorial, más incluso que López Obrador, y que se escuda en que éste la impulsó originalmente pero en el fondo dicha reforma refleja su modo de ver el mundo, le desnuda en su proclividad a la tiranía y a la antidemocracia.

Solo es cosa de darle una repasada a su iniciativa -“mi iniciativa”, se cansa de restregarnos para que no haya duda de quién es la verdadera autoría- para dimensionar por quién estamos gobernados.

Con “su” reforma -suya de ella, de nadie más-, Sheinbaum pretende dar una vuelta de tuerca al país de más de treinta años, regresarlo a la época oscura del partido de Estado, con una democracia de caricatura, con una oposición enana y hecha añicos, cerrándole toda posibilidad de crecer, agandallónse por la buena o por la mala la supremacía legislativa, confirmando al INE y al TRIFE en títeres de Palacio Nacional, y aplicando censura previa a toda postura crítica al oficialismo en periodo electoral. Nada más. Eso sí, la única arista que justificaría una reforma electoral, poner un dique a la participación decidida del crimen organizado en las elecciones, ni por equivocación se toca en la iniciativa. ¿Olvido, error? Claro que no. Es intencional para que Morena siga teniendo a los cárteles como aliados y “operadores electorales” efectivos al cien por ciento.

Por paradójico que parezca, la esperanza de los mexicanos con dos dedos de frente para que se trunque la dictatorial iniciativa sheinbaumista, descansa en los aliados de Morena, el PT y el Verde, no por un arranque democrático de éstos de ultima de hora, sino porque también advierten el peligro de perder sus canonjías como rémoras. Sheinbaum está consciente del riesgo de que sus aliados la frenen, pero ya anunció que para ese caso tiene un plan B, que no será otro que promover que las reformas constitucionales sean aprobadas con mayoría legislativa simple, no calificada, para no tener que depender de nadie más. Que con la sola aplanadora morenista haga cera y pabilo de la Constitución. No por nada advirtió que aún si no pasa su propuesta, “ya gane”.

A ella le gusta remarcar el término de “presidenta con A”, pero el que más le acomoda es el de “dictadora con A”. ¿Alguien lo duda?                 X@jaimelopezmt

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