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lunes, enero 12, 2026

DOCTORA, SE TERMINA EL TIEMPO

El objetivo del poder es el poder:

George Orwell (1903-1950) Escritor indio

Claudia Sheinbaum parece arrinconada. Está arrinconada. Donald Trump fue lapidario este domingo: le exige que deje de suministrar petróleo a Cuba y que entregue ya a los narco políticos mexicanos a Estados Unidos. Nada más.

Una presidenta sin compromisos y, sobre todo, que realmente tomara las decisiones fundamentales en su gobierno, no sólo no tendría problemas para atender las peticiones de su principal socio, sino que incluso las atraería y las haría suyas como elementos de legitimidad y empoderamiento social. A fin de cuentas, ambas “sugerencias” norteamericanas son tan viables como justas: uno, ¿cómo porqué México debe cubrir el déficit petrolero de Cuba, si aquí tenemos una de las gasolinas más caras del mundo?, y dos, ante la imposibilidad de llevar a la cárcel a nadie de los narco políticos de la 4T, al menos permitir que Estados Unidos lo haga, parece razonable.

Pero en ambos temas hay un factor en común que los impide: se llama Andrés Manuel y se apellida López Obrador.

En efecto, Sheinbaum, aún si quisiera atender la convocatoria de Trump, está atada de manos porque tiene la instrucción de su jefe, gurú y antecesor de mantener e incluso redoblar el envío petrolero a la isla, porque el dinero ingresado por ese concepto no se fiscaliza, pero tampoco puede libremente entregar a nadie de la 4T ligado al narco, con todo y que hay material a pasto. La razón es sencilla: cae uno y como fichas de dominó caerían por decenas. A fin de cuentas, la 4T es sinónimo de narco poder.

Son horas claves para Sheinbaum: decidir entre mantener la obediencia a López Obrador o atender a la presión de Trump. Las dos cosas no se pueden compaginar. Es una u otra. De lo que decida dependerá en definitiva el rumbo que tome su gobierno. Nadie exagera cuando advierte que esta decisión le marcará como ninguna otra. Le espera la entronización o el barranco. Solo que tiene un problema: el tiempo. Y sí, porque el tiempo apremia. Trump no habló de plazos, pero después de lo sucedido en Venezuela, queda claro que tampoco es que sea muy paciente. Lo único que hoy no puede ya, es seguir pateando el bote en aras de ganar tiempo. Éste se acabó. Es tiempo de definiciones para la científica. Veremos. X@jaimelopezmtz

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