La corrupción es un enemigo poderoso, que se alimenta del silencio y la impunidad:
Kofi Annan (1938-2018) Diplomático de Ganha
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¿Porqué nadie se sorprende? La ministra Lenia Batres promueve ante el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que el ISSSTE no pague alrededor de cinco mil ochocientos millones de pesos que adeuda al gobierno de la Ciudad de México por concepto de servicios municipales, predial y agua básicamente.
Desde luego, es mera coincidencia que el ISSSTE tenga como director al hermano de la ministra, Martí Batres. En la sesión donde el pleno de la Corte abordaba este tema, antes de votarlo el presidente sugirió a la ministra que se sacara de la agenda el tema, por el burdo conflicto de interés en que incurría. Ella se negó a hacerlo y como era de esperarse el voto fue favorable al ISSSTE de Batres.
Sin el menor recato, sin ningún pudor, Lenia Batres promovió y logró un voto unánime de la Corte a favor de su hermano y de la institución que él dirige. Por dignidad elemental, la ministra debió al menos excusarse de participar en la votación. Pero la dignidad es un término y una prenda ética que en los tiempos estelares de la 4T, están en desuso.
El caso ilustra a la perfección los riesgos de “impartir” justicia en escenarios donde una de las partes es el poder público, aunque en este caso las dos lo son, pero prevaleció la interés personal porque no hay factores que lo impidan.
El bochornoso espectáculo ayuda para dimensionar la visón no solo de falta de sentido común sino de apego a la legalidad de la nueva Corte. Los riesgos de que ya no sea ni independiente ni autónoma comienzan a dibujarse nítidamente. Muchos tenemos claro hacia dónde vamos con jueces plegados al partido en el poder, otros, quizá la mayoría, permanecen en la ignorancia y la cerrazón. El caso Batres-ISSSTE no deja lugar a dudas. X@jaimelopezmtz



