Un partido nunca tiene razón absoluta, precisamente por ser un partido: Johann
Wolfgang Von Goethe (1749-1832) Novelista y científico alemán
Lo de Julieta García Zepeda es francamente patético, vergonzoso: se presentó este miércoles en la sede del Congreso del Estado a rendir protesta como diputada en sustitución de Fabiola Alanís que, como se sabe, pidió licencia la semana pasada para registrase como aspirante a la candidatura morenista al gobierno estatal. Pero lo hizo de una manera ridícula.
Por alguna razón no fácil de entender, la suplente de Alanís, Aned Ayala García, se negó a entrar en su lugar y tuvo que recurrirse a Julieta García, que en la lista de plurinominales de Morena iba en el siguiente lugar.
Julieta García rindió protesta mientras abrazaba a un bastante malhecho muñeco que se supone representa al gobernador Ramírez Bedolla.
Cierto que en Morena no se tiene el menor sentido de respeto a las instituciones, mucho menos a la división de poderes. Pero la zalamería de la nueva diputada para con Bedolla es ofensiva para el Poder Legislativo y supongo que debe ser incluso incómoda para el mandatario.
En teoría, y solo en teoría, los legisladores son autónomos sobre todo en función de los otros dos poderes. Julieta García no tuvo el menor respeto por el recinto parlamentario. Infiero que para ella ser diputado es un asunto de carpa, de bodevil.
Ya podemos imaginar el tipo de diputada que será, una auténtica oficialía de partes de Casa de Gobierno. Lo que hay que ver en los tiempos estelares de la 4T, la mayor desgracia en la historia de México. X@jaimelopezmtz


