La justicia es la verdad en acción:
Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista francés
Toda dictadura que se precie de serlo, debe tener sometido al Poder Judicial. Y para ello, con frecuencia debe dar escarmientos a sus integrantes respecto de las consecuencias por jugar a que son autónomos e independientes.
Este jueves, la dictadura de la 4T dio una señal de músculo, a manera de advertencia para todos los impartidores de justicia: el Tribunal de Disciplina Judicial hizo comparecer, de manera virtual porque ella vive en Madrid, a la ex jueza federal Martha Eugenia Magaña López, por el “delito”de conceder la primera suspensión contra la reforma judicial que senadores y diputados morenistas impulsaban, por órdenes de Andrés Manuel López Obrador en 2024.
En una democracia, los jueces dictaminan con total independencia. Desde luego sus resoluciones no son definitivas, pero en primera instancia deben ser acatadas por todo mundo. Luego hay instancias para inconformarse, pero no se les sanciona ni encarcela.
Eso en una democracia. En la dictadura mexicana, los jueces, los nuevos jueces del acordeón, le tienen pavor al gobierno, y son incapaces de dictaminar en su contra.
La ex jueza fue denunciada por la Secretaría de Gobernación ante el Tribunal de Disciplina Judicial, y éste, raudo, se apresuró a complacerle abriendo una investigación contra una ex jueza. Huelga aclarar que ella defendió su posición con argumentos legales.
En realidad, a la 4T lo que menos le interesa es castigar a la licenciada Magaña López, pero sí usarla como escarmiento para jueces que osen jugar a la independencia. Por irracional que parezca , la abogada es enjuiciada por hacer uso de la autonomía que gozaban los jueces hasta antes de 2024.
Vaya mensaje para los juzgadores mexicanos.
X@jaimelopezmtz


