Triste la época la nuestra, es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio:
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán
Diez trabajadores de una mina en Sinaloa fueron levantados y ejecutados por el crimen organizado, a manera de “castigo” para la empresa por no pagar el cobro de piso exigido.
Es el reflejo de un país podrido, es el resultado de un gobierno ya no solo ineficaz para combatir la criminalidad, sino ahora ya fusionado con los cárteles, donde nadie pueden advertir la línea que los separa.
Diez mineros, ingenieros, obreros, administrativos, geólogos, sacrificados más que por el cártel sinaloense, por la miseria de un gobierno cuya prioridad es conseguir más presentaciones de un grupo musical coreano.
Diez familias mutiladas, ensombrecidas, mientras en el poder público todo es jauja, todo es enriquecimiento, todo es protección e impunidad, todo es saqueo.
Una empresa que confió en México, y que todavía aceptó pagar 300 mil pesos mensuales de extorsion para poder trabajar, pero que cuando le fue exigida la mitad de sus utilidades, se vio imposibilitada y ante su negativa, diez de sus trabajadores fueron ejecutados. Es el México que duele, que afrenta, que avergüenza y aterroriza. Es el México en donde hasta el más humilde taquero tiene que pagar cobro de piso si quiere seguir ya no trabajando, sino viviendo.
Es el México con un gobierno “humanista” que ayuda a otros países con petróleo, comida y medicinas, pero que deja morir a sus connacionales. Es el México con un gobierno que apapacha a los criminales porque a fin de cuentas son socios y porque también son seres humanos, pero que asesina a la gente honesta con su insensibilidad ante el dolor social.
Es el narco estado en su más nítida expresión. Es el México sin retorno. Cómo duele decirse mexicano hoy. X@jaimelopezmtz



