No puedes sobrevivir si no conoces el pasado
Oriana Fallaci (1929-2006) Escritora italiana
Silvano Aureoles ha decidido arriesgar todo su capital político y, muy probablemente, incluso su libertad, en aras, explica, de que el país y el mundo abran los ojos no tanto de la injerencia del crimen organizado en las elecciones michoacanas, sino, más importante, del riesgo de que ese mismo panorama se potencialice y en 2024 el presidente de la república sea impuesto por el crimen organizado.
Inició esa ruta con declaraciones en entrevistas periodísticas, la reforzó buscando que el presidente López Obrador lo recibiera en Palacio Nacional, lo seguirá este lunes cuando acuda a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en los próximos días a la sede del Senado de la República. Aureoles sabe que el presidente de la Corte, Arturo Saldívar, seguramente lo recibirá, pero no le aceptará las famosas pruebas de la narco elección en Michoacán, simplemente porque no es la instancia para ello. Y en el Senado no tendrá problemas para ingresar, aunque sí para hablar en tribuna, como es su pretensión.
Y de ahí, irá a San José, la capital de Costa Rica, sede de la Corte Interamericana de Derecho Humanos, luego al mismísimo Capitolio en Washington, para culminar su periplo en Europa, primero en Ginebra, Suiza, en la oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la chilena Michelle Bachelet, y luego en La Haya, Holanda, sede de la Corte Internacional de Justicia. En todos esos sitios buscará ser escuchado con el mismo tema.
Está claro que el aun gobernador está decidido a acudir a todos esos lugares, dentro y fuera de México, con tal de dejar perfectamente asentada la idea de que el crimen organizado fue el gran elector de la reciente elección, pero que más lo será en el 24, si se sigue el camino por el que, argumenta, el presidente y su partido llevan al país.
Para él, según lo ha explicado de manera reiterada, revertir el resultado de las elecciones para gobernador en Michoacán, es un tema secundario si se le ubica en el contexto nacional. Incluso si aquel asunto se lograra en tribunales, Aureoles está consciente de que su ruta trazada ya no puede modificarla. Es decir, ambos asuntos corren por vías separadas.
Pueden cuestionarse los métodos y la estrategia de Aureoles, pero lo que claramente no puede ponerse en duda es lo fundado de su advertencia en torno al riesgo de que en 2024 el crimen organizado pueda imponer al presidente. En esa lógica, si su presencia en todas esas sedes, sobre todo las internacionales, surte efecto y las miradas del mundo se vuelven hacia México y con ello se llega a poner un dique al referido riesgo para el 2024, habrá que reconocerle los arrestos para empujar en un tema que parece cuesta arriba. Fundado, pero complicadísimo y de alto riesgo, sobre todo para él, porque es evidente que a partir de octubre Aureoles se volverá la presa más preciada para el presidente López Obrador, que jamás asimilará que el michoacano haya posicionado la imagen de un narco estado en México.
La historia, apenas comienza. Al tiempo.
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