EL SEXTO MUERTO

Cuando no tomas una postura frente a la corrupción, tácitamente la apoyas: 

Kamal Haasan (1954-?) Político y acto indio

Primer muerto: el contraalmirante Fernando Guerrero, luego de denunciar ante el secretario de Marina del gobierno de López Obrador, Miguel Ojeda, que dos de sus sobrinos, de alto rango en la dependencia, encabezaban la red de huachicol fiscal.

Segundo muerto, o muerta: la fiscal Magali Nava, que comenzó a investigar el ilícito.

Tercer muerto: Carlos Narváez, funcionario aduanal ligado a la red huachicolera.

Cuarto muerto: el capitán de navío, Adrián Pérez, que según el parte oficial se “suicidó”.

Quinto muerto: el también capitán de navío, Adrián del Ángel, que oficialmente se dio un balazo mientras realizaba prácticas militares.

Por eso, cuando el Contraalmirante Fernando Farías Lagunas, detenido en Argentina acusado de ser el líder del mayor acto de corrupción en la historia de México, lo cual ya es mucho decir, pide asilo en ese país al advertir que si es extradictado al nuestro lo van a matar, es totalmente lógico que así pueda suceder. Su detención prendió las alarmas en López Obrador y Claudia Sheinbaum: si alguien sabe de primera mano cómo se gestó el huachicol, es Farías. A la cúpula morenista, comenzando con la familia de López Obrador, le causa terror que el vice almirante hable en Argentina, pero peor aún, que lo haga en Estados Unidos. Por eso, efectivamente, si llega a México se suicidaría, se daría un balazo accidentalmente o sería atropellado por un descuido. Pero de que sería el sexto muerto, que nadie lo dude.

Por la salud de México, es deseable que Farías no sea extraditado. Allá está bien, y estaría aun mejor en Estados Unidos. Solo así cabría la posibilidad de que salga a la luz toda la podredumbre cuatroteísta. Con Farías en México moriría él, pero también la verdad sobre el huachicol. X@jaimelopezmtz

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