FIN DEL SUEÑO

El fútbol es la única religión que no tiene ateos:
Roberto Fontanarrosa (1944-2007) Humorista argentino

El sueño terminó. El gratificante sueño ha llegado a su fin. Probablemente de manera injusta, si nos atenemos a lo sucedido durante noventa minutos, pero finalmente Inglaterra nos despertó con un porrazo de realidad.

En términos estrictamente futbolísticos, México llegó en este Mundial hasta donde su nivel le alcanzó. La Albión es un mejor equipo, sin duda, hombre por hombre tiene una plantilla diez veces superior en dólares o euros, pero México apeló a su activo más importante: el sentido de pertenencia a un grupo, a un equipo y la solidaridad a que obliga ese sentimiento.

Ganaron los ingleses, lo que provocó, cierto, frustración, coraje, molestia, más de un llanto, pero en el fondo nos quedamos con un muy buen sabor de boca. Aguirre, el técnico, con todo y que cometió un yerro mayúsculo al sacar de la cancha al jugador de más peso, Julián Quiñones, nos devolvió por tres semanas la ilusión de trascender más allá de nuestras realidades. Y por tres semanas también nos obligó a hacer pausas cada vez que jugó su equipo, pausas para abstraernos de nuestra trágica cotidianidad. Pausas para ponernos la verde como marca de unidad. No queda sino agradecer al Vasco y a sus veintiséis discípulos su pundonor, su entrega absoluta, su altura de miras para competirle al más pintado, como Inglaterra que terminó pidiendo la hora y con el rosario en la mano. No se pudo, otra vez, pero ahora no hay desazón porque se cayó con la cara al sol entregando todo. Ninguno de ellos se guardó una gota de sudor; gracias por ello.

Pero lo malo no es que termine el sueño, sino que de él suele seguir una pesadilla…la pesadilla de despertar a nuestra triste realidad: el desabasto de medicinas, la desaparición de personas, el empoderamiento del narco, y un etcétera interminable. Regresamos, pues, a disfrutar lo votado.

X @jaimelopezmtz

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