La motivación es lo que te pone en marcha, y el hábito es lo que hace que sigas:
Jim Ryun (1947-?) Ex atleta y político estadounidense
Como aficionado al fútbol -pasional, hasta el punto de la ceguera, lo confieso-, debo admitir que es aberrante que la liga mexicana haya cancelado desde hace seis años el ascenso y el descenso de sus clubes. Va contra toda lógica de lucha deportiva, contra la esencia misma de la competitividad: el premio del ascenso y el castigo del descenso son parte intrínseca del deporte. Y ni hablar del sentido de pertenencia social y cultural que genera en la sociedad la afición por un equipo y la euforia ante el triunfo y las lágrimas en la derrota son igualmente motivaciones de orden social.
Pero reconociendo ello, no tiene la menor justificación que el Senado de la República tome cartas en el asunto y decida legislar para obligar a la Federación Mexicana de Fútbol a que vuelva a poner en práctica el ascenso y el descenso de sus clubes. El argumento es que al ser el deporte más popular el país, el poder público está obligado a intervenir para garantizar la equidad y la justicia en la liga profesional mexicana.
El Senado se muestra indiferente ante el empoderamiento de los cárteles de la criminalidad; ante más de ciento treinta mil desaparecidos; ante el incontenible aumento de las ejecuciones y el cobro de piso a medio mundo; ante el mayor acto de corrupción en la historia del país como es el huachicol; ante la criminal falta de medicamentos en las farmacias del sector salud; ante la caída de la división de poderes; ante el adiós a la democracia; ante la instauración fáctica de la dictadura cuatroteísta. A todo ello el Senado deja pasar, no se inmuta, pero sí decide intervenir en el fútbol.
Lo paradójico es que ante toda esa descripción de la realidad nacional, la llamada Cámara Alta sí está facultada para intervenir, no solo para pronunciarse, y en el caso del fútbol, siendo un espectáculo empresarial y por tanto privado, hay serias dudas de las razones para que tome cartas en el asunto.
Con diez mil problemas por delante, el Senado decide legislar para que vuelva el ascenso y el descenso en el fútbol mexicano. Vil y pura demagogia, cortinas de humo para aparentar preocupación por el bienestar del pueblo bueno y sabio.
Bien decía Jorge Valdano: el fútbol es lo más importante dentro de las cosas sin importancia. Está claro que los senadores tienen invertidas sus prioridades. X@jaimelopezmtz


