Privar a las personas de sus derechos humanos, es poner en tela de juicio su propia humanidad.
Nelson Mandela (1918-2013) Activista y primer ministro sudafricano
Baltazar Gaona ha ido de yerro en yerro. Su paso como presidente del Congreso del Estado ha sido lo que le sigue de gris. Su llegada al cargo fue una concesión cuatroteísta al PT, pero todos lo que empujaron por esa decisión están absolutamente arrepentidos y han comenzado a maniobrar para dar marcha atrás y bajarlo de la presidencia legislativa.
Primero, denigró la posición como titular de un poder, al prestarse al torpedeo de la 4T contra la rectora nicolaita Yarabí Ávila. Sin ningún decoro, Gaona se prestó a esa indigna tarea.
Luego, ya especializado en tareas denigrantes, olvidó la vergüenza para sumarse a la cargada de Casa de Gobierno en favor de Gladys Butanda, en la carrera por la candidatura morenista al gobierno estatal.
Y a su triste e indigna postura, le añadió la semana pasada un yerro de párvulos: organizó un narco festejo en ocasión anticipada del día del padre, que ya le dio la vuelta al mundo.
A tal grado ocasionó el malestar de Casa de Gobierno, que Raúl Zepeda Villaseñor, secretario de Gobierno, advirtió que deberá investigarse de quién fue la responsabilidad de violar la ley en la sede en la que se hacen las leyes, porque no hay que olvidar que en Michoacán está penada la difusión de contenidos apologéticos del narco.
Lo más probable es que Gaona no concluya el periodo como presidente del Congreso, porque ya perdió el apoyo del gobernador y de la bancada morenista. En todo caso, su designación es una advertencia del riesgo de dar posiciones de alto nivel a quien claramente no está preparado para ello. Patético ejemplo. X@jaimelopezmtz


