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febrero 26, 2024
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LA INEXORABLE MILITARIZACIÓN 

No juzgamos a los demás; juzgamos nuestras propias facultades en otros. 
Charles A. Sainte-Beuve (1804-1869) Escritor francés 
El peligroso empecinamiento de Andrés Manuel López Obrador por entregar el país completo a las fuerzas militares, no encuentra dique que le contenga. Es inexorable y nadie parece dimensionar su gravedad.
Ya sabemos: de constructores de obra pública a administradores de aduanas; de contratistas a transportistas de medicinas; de dueños de una compañía de aviación a vigilantes de puertos marítimos. Así la escalada de atribuciones que el presidente le ha ido dando a las élites castrenses.
Un nuevo suyo publicado por el Diario Oficial de la Federación este martes, da cuenta de otro paso más en la militarización de México: la Secretaría de la Defensa Nacional absorbe, a partir de ya, la operación de cuatro aeropuertos más, entre ellos el de Uruapan, con lo que suman doce bajo su control en el país.
Hay quien afirma, a manera un  tanto de justificación, que López Obrador no dimensiona el riesgo de entregarle a los militares el control del país. Me parece todo lo contrario: tiene perfectamente claro qué está haciendo y el riesgo de ello, pero lo que no tiene es pudor ni recato. Intencional y dolosamente ha ido contra su propia visión cuando estuvo del lado de la oposición, y lejos de regresar a los militares a los cuarteles, los ha empoderado.
La gran pregunta es ¿para qué? Eso sí es un dilema, solo él debe saberlo, pero acaso esté íntimamente vinculado a las elecciones y a la posibilidad de que éstas no se desahoguen por el cauce que proyecta: un resultado adverso el domingo de las elecciones y quizá es donde se activaría la «lealtad» militar a López Obrador para respaldarle un eventual desconocimiento del resultado, la cancelación de las elecciones y la ampliación de su mandato «hasta que el país recobre su normalidad institucional».
Después de todo, cualquier dictador requiere, sí o sí, a los militares en su apoyo.
¿O qué otra posible razón habría para entregar el país en bandeja de plata a los mandos militares? No veo otra. Al tiempo.
Y a la pesadilla ya solo le quedan 306 días.
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