LA NOCHE

No importa lo lento que vayas, mientras no te detengas:

Confucio (551 a. C. – 479 a. C.) Filósofo chino

Claudia Sheinbaum parece decidida, ahora sí, a tomar el control de su gobierno, recortando cada vez más su dependencia del rancho La Chingada. Eso, contra lo que muchos suponen, no necesariamente significa buenas noticias para el país: en muchos sentidos, ha evidenciado ser más radical y, por ende, más peligrosa que su propio antecesor y maestro.

En un solo rubro, aunque ciertamente de suma relevancia, podría considerarse que vendrá bien esa potencial “independencia” de Sheinbaum, el de la confrontación más directa hacia la delincuencia organizada. Presionada por Estados Unidos, sin duda, pero al menos ha permitido a las fuerzas armadas y policiales dejar atrás la criminal política lopezobradorista de abrazar, en lugar de confrontar, a los delincuentes. Evidentemente apenas hay esbozos, pero es mejor eso a nada.

Pero en casi cualquier otra faceta de la acción gubernamental, Sheinbaum ha dejado claro que puede incluso ser más antidemócrata, autoritaria y anárquica que López Obrador. Éste le dejó, por ejemplo, apenas el inicio del camino hacia la destrucción de la autonomía y la independencia del Poder Judicial. Sheinbaum, con un mínimo de talante institucional, pudo haber frenado esa barbarie, pero decidió llevarla hasta sus últimas consecuencias: el remedo de Corte que tenemos hoy.

Recibió también a medio camino la cooptación del INE. Una pizca de compromiso con la democracia no demostró, y prefirió aprovechar el nuevo escenario: INE y TRIFE son hoy lastimosos apéndices de Morena. Mismo caso de los organismos autónomos que hacen, o hacían, las veces de contrapesos a los excesos del poder público: pudo frenar Sheinbaum su aniquilación pero optó por tolerarla.

Y el golpe final: López Obrador esbozó intentos por controlar la libertad de prensa y de crítica social en redes sociales, pero su sucesora está decidida a materializar esa embestida propia de dictadores, vía reformas legales en marcha.

López Obrador no tuvo, por fortuna, todo el poder en sus manos. Sheinbaum sí, y el poder total en manos autoritarias es doblemente peligroso. Es el caso. No es difícil, pues, augurar lo que será la parte fuerte de su gobierno, un gobierno absolutista y esa sí es la verdadera noche. X@jaimelopezmtz

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