El sentido común no es resultado de la educación:
Víctor Hugo (1802-1885) Novelista francés
El lance de Mario Delgado y su puntada de anticipar el fin del ciclo escolar, y luego tener que tragar sapos para dar marcha atrás, es un retrato nítido de los gobiernos de la 4T: un desastre total.
Todo el episodio es una tragicomedia: haya sido decisión suya o de su jefa Sheinbaum, el anuncio del jueves anterior de adelantar al 5 de junio el cierre del ciclo escolar, fue un monumento al disparate. Y ni qué decir de los pretextos, un esperpento de creatividad: el intenso calor y el Mundial de fútbol.
Luego vino el cruce de señalamientos: la presidenta aclarando que se trataba solo de una propuesta, y su subalterno remachado que era decisión definitiva.
El fin de semana solo sirvió para avivar las justificadas críticas a la locuaz medida, a la par que le recetaban a Delgado regañada de miedo en Palacio.
El lunes no quedó de otra que recular: otra vez a fingir sesión plenaria del comité educativo, para lo cual todos los secretarios del ramo del país fueron obligados a volver a desplazarse a la capital. Y otra vez a hacer como que “democráticamente” todos deciden que el calendario escolar se cumplirá como está diseñado desde un inicio.
Nadie supo bien a bien exactamente qué buscaba Delgado con su torpe decisión, pero con la cola entre las patas tuvo que salir a desdecirse. Quedó como el villano de una novela que quizá él no escribió, pero que tuvo que aceptar la responsabilidad. Solo él y su jefa lo saben. Como sea, el episodio es propio de los gobiernos morenistas: programas y medidas sin estudio previo, formulados sobre las rodillas, al “ahí se va”, sin lógica, sin ton ni son, a veces incluso solo por por berrinches, como suele ser común en cualquier dictadura que se respete a sí misma. Anécdota , en pocas palabras, en modo 4T: la ineficiencia en todo su magno esplendor. X@jaimelopezmtz



