El arte de la política consiste en hacer posible lo necesario:
Otto Von Bismark (1815-1898) Político alemán
Pocos parecen dimensionar la gravedad de la decisión tomada la noche de este lunes por la Suprema Corte de Justicia de la Nación: el gobierno, a través de su temible Gestapo, oficialmente llamada Unidad de Inteligencia Financiera, tiene ya carta abierta para congelar y aún desparecer cuentas bancarias de la persona, empresa o asociación que quiera, sin necesidad de una orden judicial.
Hasta ahora, un juez debía autorizar ese procedimiento, si consideraba que la UIF o el SAT contaban con argumentos sólidos de sospecha por lavado de dinero o defraudación. Pero en una dictadura esos pasos legales salen sobrando, y por ende el gobierno ordenó a los ministros de la Corte que le retiraran ese engorroso trámite. Recordemos que ahora, en la dictadura cuatroteísta, los ministros, como los jueces en general, ya no son autónomos ni independientes, sino que están plegados a los intereses gubernamentales.
Es así que ahora bastará que haya una “duda razonable”, lo que sea que eso signifique, de que alguien está lavando dinero, para que la UIF ordene a los bancos congelar sus cuentas bancarias, y ese alguien no tendrá la posibilidad de interponer ningún tipo de defensa jurídica. No podrá disponer de su dinero por tiempo indefinido, en lo que esa oficina de Hacienda “investiga” la veracidad de sus “dudas razonables”. Y ello puede llevarle el tiempo que considere necesario.
Vaya herramienta de sometimiento le dio la obsequiosa y servil Corte al gobierno de Claudia Sheinbaum, para que dé los escarmientos que quiera a políticos opositores, a periodistas críticos, a empresarios independientes, a líderes sociales que se resistan a plegarse a la dictadura.
Por si a alguien aún le quedaban dudas de las razones de López Obrador para empujar por la reforma judicial, que no fue otra cosa que el aniquilamiento total de la independencia de los jueces, y de Sheinbaum para secundarlas. ahí está este que debiera ser un escándalo de proporciones incendiarias. La mayor parte de los medios no resaltaron en las últimas horas la peligrosa medida, quizá porque no dimensionen sus alcances, o quizá porque el gobierno aplicó su infalible censura casi generalizada. Como sea, pasó de noche…hasta que la medida nos comience a tocar. Claramente, habrá sido demasiado tarde. X@jaimelopezmtz



