LA UNIVERSIDAD, LA GRAN PERDEDORA

Cuando la ley ya no te protege de los corruptos, sino que protege a los corruptos de ti, sabes que tu nación está condenada:
Ayn Rand (1905-1982) Escritora rusa

Solo ellos, Alfredo Ramírez Bedolla y Yarabí Ávila, saben cuándo y, sobre todo, porqué se rompió su relación política e institucional. El punto es que llegó ya a un nivel irreversible y lo más lastimoso es que la Universidad Michoacana pagará los platos rotos. Los está pagando ya.

En lo corto, ambos acusan traición de la otra parte. Es claro que la tersura en la relación inicial del gobernador con la rectora le generó valiosos dividendos a la universidad, sobre todo en dos vías: la reforma legal que le garantiza a la institución un presupuesto fijo del 3.5 por ciento del total del estado, y la democratización de la manera en que se designa al rector cada cuatro años.

Pero todo se vino abajo. Quizá sólo sea coincidencia, pero el probable momento de la ruptura fue a principios de este año, lo mismo que el inicio de las campañas anticipadas de los morenistas que buscaban ser candidatos a la gubernatura.Bedolla y Ávila lograron construir una relación política entre el gobierno y la universidad, sin que hubiera visos de sometimiento de ésta, como históricamente ha sido la constante. La ganadora fue tres años la universidad, como ahora resulta la gran perdedora.

El rompimiento político puede resultar caro para los dos: para Bedolla porque corre el riesgo de pasar como un gobernador anti nicolaita, siendo él nicolaita, y para Ávila porque puede ser sujeta de juicio político y eventualmente obligada a renunciar pese a que solo le resten menos de cien días como rectora.

Pero esas serían consecuencias de orden personal, porque la peor es la afectación directa a la institución: uno, puede no recibir la ayuda de todo fin de año para solventar compromisos financieros; dos, puede enfrentar una inestabilidad intra muros con el probable juicio político que ya le prepara la 4T a la
rectora y, tres, porque ya casi es un hecho que la elección de la persona que sucederá a Ávila ya no sea democrática, sino otra vez por la insana vía de la comisión de notables que reciben línea directa de Casa de Gobierno. Como puede verse, nadie gana en el conflicto Bedolla-Ávila. Y en cambio, no hay duda que la universidad es la gran y evidente perdedora.
X@jaimelopezmtz

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