La política es el arte de servirse de los hombres, haciéndoles creer que se les sirve a ellos
Louis Dumur (1863-1933) Dramaturgo francés
Alfonso Martínez regresa a la Alcaldía moreliana. Este miércoles vuelve a tomar el mando del Ayuntamiento, luego de haber estado en el trienio 15-18, con un intervalo morenista con la dupla Raúl Morón-Humberto Arroniz.
Hablábamos en la entrega anterior de su gabinete, dado a conocer el lunes. Ahora, es obligado abordar el tema toral: los retos y compromisos que debe asumir como alcalde que repite, obviamente en función de la situación actual de la capital. Y en ello no hay mucha ciencia ni tema de profunda reflexión: inseguridad y pandemia, en indiscutible primer lugar, y servicios y transparencia, un paso atrás.
El rubro de la seguridad, es claro que fue el gran talón de Aquiles del gobierno de Morena. La falta de mando y por ende de políticas públicas para enfrentar el fenómeno, redundaron en un incremento notable durante los últimos tres años en los índices de delitos como asalto a mano armada, a negocios y casas-habitación, y de robo violento de vehículos, que hoy están francamente desatados, como nunca antes. Martínez repetirá a su jefe de Policía y es de esperarse que vuelvan a verse los operativos de vigilancia callejera que hace tiempo se perdieron, amén de la capacidad de reacción inmediata y por supuesto de prevención del delito.
La otra gran prioridad, es sin duda la pandemia sanitaria; habrá que reconocer que el gobierno morenista la manejó razonablemente bien, con algunos titubeos al inicio de la tercera ola autorizando bailes de manera absurda, pero que se corrigieron a tiempo. En general, es claro que tanto Morón como Arroniz antepusieron medidas congruentes que permitieron que la pandemia no se desbordara en la ciudad. Martínez deberá mantenerse en esa línea de sensatez y de aplicar medidas con criterio científico, no político.
Y en materia de servicios, es evidente que deberá corregir los yerros cometidos en la administración que este miércoles concluye, sobre todo en lo referente a no impedir que las empresas constructoras incumplan en tiempo y con la calidad requerida las obras asignadas. La repavimentación de la avenida Lázaro Cárdenas y su continuación Benedicto López, es una verdadera tragedia para los vecinos y comerciantes, por la irresponsabilidad de las empresas y la tibieza del ayuntamiento para meterlas en cintura. Martínez deberá comprometer que nunca más ese tipo de obras serán una calamidad para los morelianos, para lo cual deberá leer la cartilla a las empresas constructoras: si no terminan a tiempo y bien, habrá sanciones.
La transparencia y sus diferentes aristas, como la rendición de cuentas y la apertura de los procesos de licitación de obras y servicios, deberán ser otro de los compromisos que asuma el nuevo alcalde. Claramente, son éstos los verdaderos problemas de Morelia y por tanto los auténticos retos para Alfonso Martínez. Veremos si los dimensiona igual y, lo más importante, si actúa en consecuencia.
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