La política es quizá la única profesión para la que no se considera necesaria ninguna preparación:
Robert Louis Stevenson (1850-1894) Novelista británico
La figura que la oposición no encontraba para aglutinar la creciente inconformidad social contra la 4T, podría estar catapultándose por la misma 4T, más específicamente por Claudia Sheinbaum.
María Eugenia Campos Galván era, hasta hace un mes, solo conocida en su estado y quizá no muy a fondo. Fuera de él, y salvo los círculos rojos, nadie parecía estar al tanto de ella. Pero Maru Campos, como se le conoce a la gobernadora panista de Chihuahua, es hoy trending topic en redes y es, desde ya, la figura que bien puede posicionarse como la única opción real para frenar a la 4T en su demencial obsesión por perpetuarse en el poder.
Y, ironías de la vida, es Sheinbaum la que la está haciendo crecer, con su demencial embestida para tratar de fincarle responsabilidades penales por haber incurrido en lo único que la presidenta y su movimiento no perdonan: que alguien ose atentar contra los intereses del narco. Con el pretexto de que Campos violó la ley al permitir que agentes estadounidenses participaran en la destrucción de un narco laboratorio en su estado, Sheimbaum ordenó a la Fiscal Ernestina Godoy que citara a la mandataria norteña, al mismo tiempo en que, obligada por Estados Unidos, hacía lo propio con el sinaloense Rubén Rocha Moya y los otros nueve morenistas cercanos a él, acusados de involucramiento con el cártel de Sinaloa.
Esa es la diferencia: la chihuahuensequiere ser encarcelada por Sheinbaum por combatir al narco, y el sinaloense ha recibido el respaldo absoluto de la mandataria pese a ser un narco gobernador.
Pero lo que claramente no ha medido la presidenta, es que su injusta vara está victimizando y, por ende, catapultando a Campos, quien por su parte ha tenido la habilidad política para dejarse llevar por la inercia, posicionar una imagen de gobernadora fuerte, que no le teme a los embates del poder y menos a los cárteles. Y en este momento, cuando ya no hay duda de que la 4T y el crimen organizado es una simbiosis, Campos comienza a capitalizar la imagen de ser justo lo contrario, la esperanza mexicana de que se rompan esos nexos gubernamentales con los cárteles. La caída de veinte puntos en la aprobación ciudadana hacia Sheinbaum no parecía que nadie desde la oposición pudiera capitalizarla. Hoy Maru Campos levanta la mano, o mejor dicho la presidenta se la levanta, eso sí, sin querer queriendo. Su impericia ha derivado en ello.
Y si la gobernadora llega a ser fotografiada tras las rejas, en ese momento se estaría convirtiendo en la presidenta en 2030. Guarde usted este comentario. X@jaimelopezmtz


