La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa
Marco Aurelio Almazán (1922-1991) Escritor mexicano
En medio de la batahola informativa a que nos someten la pandemia, los conflictos políticos, la criminalidad, la crisis económica, la insolvencia del gobierno que le impide cumplir compromisos laborales, entre otros jinetes del Apocalipsis más, una noticia relevante en grado sumo se perdió prácticamente en todos los medios y en redes sociales por igual.
En la sesión del Cabildo moreliano de este martes, el regidor priísta Eliú Tamayo Chacón, presentó una iniciativa realmente relevante, aunque polémica: modificar el reglamento de tránsito de Morelia para prohibir que puedan circular motocicletas con más de un hombre a bordo. Es decir, la propuesta no aplica para parejas de mujeres ni mixta, hombre y mujer. Solo dos hombres.
La argumentación del regidor es absolutamente legítima: una muy buena parte, casi ya la mayoría, de criminales, emplean la motocicleta como vehículo para delinquir, evidentemente por la facilidad para trasladarse y huir con rapidez en medio de tráficos vehiculares cada vez más lentos y pesados. E invariablemente también, los delincuentes se trasladan en parejas. Cierto, las mujeres también participan en atracos, pero aún son minoría.
De hecho, y ante esa realidad, ver a una pareja de hombres moverse en motocicleta lo primero que provoca es temor. Cierto, pagan justos por pecadores, porque obviamente también mucha gente emplea ese vehículo para su trabajo o simplemente para divertirse.
Si hubiera operativos policiacos eficaces para revisar sistemáticamente a todos los motociclistas, seguro no habría necesidad de prohibir que circulen dos hombres juntos. Pero la realidad se impone: no hay esos operativos y cada vez más la motocicleta es sinónimo de delito. Luego entonces, la propuesta del regidor priísta parece obligada.
Seguro habrá muchas voces que advertirán que eso es estigmatizar a todos los motociclistas, que se violarán a priori sus derechos humanos, su derecho a libre tránsito. Todo ello podrá ser cierto, pero también lo es la realidad planteada por el regidor, y puestos en la balanza es más importante combatir la criminalidad.
Es de esperarse, pues, que el Cabildo no eche en saco roto la propuesta de Tamayo, y la apruebe sin miramientos. El alcalde Alfonso Martínez debe respaldarla. Le significaría un aplauso generalizado.
Ni modo, en ocasiones hay que tomar decisiones dolorosas y polémicas, y quizá políticamente no correcta, pero decisiones necesarias. Claramente, es el caso.
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