NADA CAMBIÓ CON LOS JUECES DEL ACORDEÓN

Todo hombre tiene su precio. Lo que hace es saber cuál es:

Joseph Fouché (1759-1820) Político francés

La dictadura cuatroteísta justificó su decisión de aniquilar la independencia y la autonomía del Poder Judicial, advirtiendo que si el pueblo bueno y sabio elegía a sus jueces, por fin se acabaría con la corrupción histórica en ese poder y, por ende, vendrían los tiempos de auténtica impartición de justicia, para que ningún infractor de la ley quedara sin castigo. De que se escuchaba bien, sin duda. Cualquiera se iría con el canto de las sirenas. Cualquier chairo, al menos.

Y para asegurarse de ese mundo color rosa, había que sacar a patadas a los jueces corruptos impuestos por el neoliberalismo, y que el pueblo votara por sus sustitutos. Llegaron así los jueces del acordeón, impuestos por Morena.

Pues como siempre sucede, tarde o temprano las cosas caen por su propio peso. No ha sido la excepción: en apenas el lapso de veinticuatro horas, dos eventos han corroborado que los jueces del acordeón son igual, o peor, de corruptos. Primero, una jueza decretó la libertad de José Antonio Cortés Huerta, alias “El Titán”, acusado por el propio gobierno de Claudia Sheinbaum de ser parte importante del huachicol fiscal, con ligas con el Cártel del Noreste.

Y luego, otra jueza autorizó la libertad del ex director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, acusado de violencia física contra su esposa. Un video casero da cuenta de la brutalidad del energúmeno ex funcionario público. Pese a ello, hoy goza de libertad.

Los mismísimos jueces del acordeón le están restregando en la cara a la 4T y a su gobierno que son tan o más corruptos que sus antecesores… y mil veces más ineficaces. La realidad siempre termina por imponerse.

X@jaimelopezmtz

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