La democracia está en peligro cuando un presidente puede decir lo que se le dé la gana
Arturo Umberto Illia (1900-1983) Presidente de Argentina
Miércoles, día de intensa, intensísima actividad política: relevos en los municipios, Informe presidencial, inicio de varias legislaturas locales y de la federal, específicamente la de la Cámara de Diputados. Todos esos eventos revisten su grado de trascendencia, pero el último, el de la instalación de la llamada cámara baja, cobra particular relevancia.
Y no es para menos: San Lázaro se erige en la gran esperanza de que el afán depredador del presidente López Obrador encuentre un dique de contención. La alianza electoral, que ahora se supone mutará a legislativa, de PRI, PAN y PRD, carga con la responsabilidad de constituirse en ese muro contenedor del carácter destructor de instituciones y de concentración enfermiza de poder del tabasqueño.
La gran duda es sin priístas, panistas y perredistas podrán soportar la embestida política, penal y económica que seguramente les endilgará la 4T, en aras de doblegarlos y se alineen, como Morena, PT y el Verde, a las locuras presidenciales en materia legislativa.
Nadie pide que las bancadas priísta, panista y perredista se conviertan en una oposición per se a cuanta iniciativa envíe el presidente, pero sí en aquellas francamente atentatorias contra los intereses del país. Por ejemplo, es evidente que su demencial intento por desaparecer al INE o al Tribunal Electoral, o bien de controlar el Banco de México, deberá ser evitado a toda costa. Imposible transigir un ápice en esos temas.
Desde luego, el presidente estará alistando los mecanismos de presión a los nuevos diputados, desde hurgarles en sus vidas políticas para enderezarles amagos penales, hasta endulzarles la vista con un signo de pesos, dado que para reformas constitucionales, ya se sabe, a partir de ahora no le alcanza con el voto de Morena y sus aliados, requiere sí o sí una buena parte de los de la oposición. El reto, pues, será ver si ésta, la oposición, es capaz de mantenerse unidad y firme, o es doblada por el peso de Palacio Nacional. Por el bien del país, es de esperarse que no sea así. Veremos. twitter@jaimelopezmtz



