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miércoles, abril 17, 2024

RESCATANDO AL SOLDADO ANDRÉS

La probabilidad de perder en la lucha no debe disuadirnos de apoyar una causa que creemos justa.

Abraham Lincoln (1809-1865) Presidente de Estados Unidos

Antes que el rescate de Acapulco, de sus habitantes y de su economía, la prioridad de la 4T es el rescate de Andrés Manuel López Obrador. El presidente comienza a hacer agua por el fracaso absoluto que ha sido su ineficaz intervención ante Otis, primero por su indolencia e irresponsabilidad al minimizar la llegada del huracán, luego por la insensibilidad frente al desastre y al final por su incapacidad para encabezar una estrategia de reconstrucción.

Todo le está saliendo mal en ese escenario al presidente. Y ello ha encendido las luces rojas en Palacio para lanzarle salvavidas mediáticos. No es la pérdida de vidas humanas en el puerto, sino la pérdida de credibilidad de López Obrador, la preocupación. No lo es tampoco que los acapulqueños no tengan comida, agua, luz ni salud, sino el riesgo de que ellos, y en general los mexicanos, le cobren la factura al presidente en la próxima elección. La preocupación no es que la infraestructura hotelera esté derruida, sino que lo esté la imagen presidencial.

Y para ello, se ha echado a andar una andanada mediática de dimensiones inéditas en medios y redes sociales. Las voces y plumas pagadas por el oficialismo han tomado como causa de vida o muerte la defensa de la imagen de López Obrador, desde justificar su inacción previa a la llegada de Otis a Acapulco, hasta enaltecer sus medidas de “reconstrucción”.

Salvar la imagen presidencial se ha vuelto la gran prioridad, antes por supuesto que las tareas de poner en pie a Acapulco. La defensa del presidente en medios afines, con énfasis en redes sociales, cobra niveles grotescos, pero eso es lo de menos.

Lo relevante es salvar al soldado Andrés, en parodia de la épica película de Steven Spielberg, Rescatando al Soldado Ryan. El dinero corre a raudales no para el puerto, sino para asegurar ese respaldo mediático. Y es que en una dictadura, y la de la 4T lo es en esencia, asegurar la sobrevivencia del amado líder va por delante de cualquier otra cosa.

Nada hay más importante que eso, ni un desastre como el ocasionado por Otis. Las encuestas serias dirán qué tanto fue efectivo el rescate.

Y a la pesadilla ya solo le quedan 333 días.

X@jaimelopezmtz

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