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lunes, julio 22, 2024

SISTEMA ANTICORRUPCIÓN, CAMINO A LA HOGUERA

Lo que las leyes no prohiben, puede prohibirlo la honestidad.

Séneca (4 a. C. – 65 d. C.) Filósofo romano

La prudencia y serenidad mostradas por el gobernador Ramírez Bedolla en el arranque de su gestión, frente a los excesos dictatoriales del presidente López Obrador, parece ir cediendo conforme avanza el tiempo, y de forma por demás preocupante ahora se suma sin miramientos al aniquilamiento de los órganos autónomos, el sueño imperial del inquilino de Palacio Nacional.

Particularmente alarmante la declaración de Bedolla respecto del Sistema Estatal Anticorrupción, al que le endilga descalificaciones propias del autócrata tabasqueño, pero hasta ahora desconocidas en el michoacano. Afirma que el SEA ha sido un fracaso total y advierte veladamente que se impulsará su pulverización.

Preocupa la transición abrupta de Bedolla, de prudente a desaforado seguidor de las demenciales políticas públicas del presidente.

No hay duda de que el SEA no ha podido consolidarse como el ente ciudadano y público destinado a impulsar políticas anticorrupción, pero ello no significa que deba pulverizarse. Lo ideal sería un análisis mesurado sobre las causas de esa falta de consolidación, que en mucho pasan por la indiferencia gubernamental, para aplicar medidas que corrijan el rumbo, que fortalezcan su autonomía. Lejos de ello, Bedolla parece decantarse por el camino dictatorial de López Obrador: fulminar todo rasgo de poder ciudadano.

En especial es preocupante por tratarse del tema de la lucha contra la corrupción, de la transparencia y la rendición de cuentas, objetivos medulares del SEA. En teoría, cualquier gobernante demócrata debiera impulsar esa lucha, no aniquilarla.

Por lo dicho por el gobernador, puede inferirse que en Michoacán se emulará lo que sucederá a nivel nacional: el mismo gobierno creará su propia oficina anticorrupción, para que la ciudadanía deje de andar husmeando en la cosa pública.

Un SEA gubernamental, no autónomo, que oculte cualquier acto de corrupción oficial, no que la exhiba y menos que la combata. En el caso actual, seguramente mandará debajo de la alfombra las denuncias de corrupción en obra pública, en auto contrataciones publicitarias, en licitaciones, y un etcétera que comienza a hacerse largo.

Es deseable que vuelva el Bedolla mesurado y prudente de inicios de gobierno, y el impulsor de la lucha anticorrupción que lo fue como diputado, cuando nacía el SEA. Su transformación preocupa.

Y a la pesadilla ya solo le quedan 111 días.

X@jaimelopezmtz

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