La política es el arte de obtener el dinero de los ricos y el voto de los pobres, con el pretexto de proteger a los unos de los otros:
Anónimo
Este jueves, el INE aprobó la creación de dos nuevos partidos políticos y rechazó la de otros tantos. El caso más significativo es el de Somos México. Mucho se especuló si se autorizaría o no que tuviera vigencia dado que se trata del partido más opositor a Morena, con figuras políticas, académicas e intelectuales de peso, que eventualmente pudiera constituirse en un riesgo para el oficialismo, ya en las elecciones del 27, pero sobre todo en las presidenciales del 30.
Somos México surgió a raíz de la Marea Rosa, espontánea movilización ciudadana de apoyo a la autonomía del INE, cuanto el INE era autónomo pero el dictador López Obrador empujaba por su demolición. Esto, a fines de 2023.
El veterano político de izquierda Guadalupe Acosta Naranjo preside formalmente el ahora partido oficial, y su Consejo Consultivo Ciudadano es una joya de pluralidad, verticalidad y profesionalismo: Lorenzo Córdova, prestigiado, el sí, ex presidente del INE; Margarita Ríos Farjat y Javier Laynez, dignísimos integrantes en su momento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuando ésta era digna e independiente; la señora Cecilia Flores, ícono de las madres buscadoras; Joaquín Cosío y Claudia Ramírez, actores con una visión liberal y democrática; Jorge Castañeda, politólogo y ex canciller, entre algunas figuras más representantes de diversos sector sociales, casi todos apartidistas.
Se presumió que dado el peso de Somos México, el gobierno y la 4T maniobrarían para que el INE no autorizara su surgimiento como partido político. El gobierno lo pudo hacer, dado el servilismo del árbitro electoral. ¿Porqué dejó pasarlo entonces?
Me parece que por dos razones básicamente: una, el riesgo de cerrarle la puerta era demasiado alto, porque la vista de Estados Unidos está puesta en todo el proceso electoral mexicano, que habría iniciado con el pie izquierdo si se negaba el registro a Somos México. Y dos, porque el oficialismo supone que es mejor dividir a la oposición, que ésta sea nutrida con muchos partidos cuyo voto se pulverice. Siempre al partido en el poder le convendrá que jueguen muchos opositores, fuertes o no, que se dividan el voto inconforme.
Bajo esa lógica, la clave para contener la embestida dictatorial de Morena será que Somos México logre aglutinar esfuerzos panistas, priístas, emecistas y, sobre todo, de ciudadanos al margen de partidos hastiados de la corrupción y de las alianzas con el narco de Morena y sus aliados. Ese será el reto a corto plazo, porque tampoco es que haya mucho tiempo, las elecciones clave del 27 están a la vuelta de la esquina. Por lo pronto, el surgimiento de Somos México representa una bocanada de oxígeno en la moribunda democracia mexicana. Y sí, es para festinar.
X@jaimelopezmtz


