marzo 1, 2024
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VIAJES AL EXTERIOR, SIEMPRE POLÉMICOS

Es peor cometer una injusticia que padecerla, porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no

Sócrates (470 . C.- 399 a. C.) Filósofo griego

Que el gobernador Ramírez Bedolla haya decidido irse a Europa en plan de trabajo esta semana, no debe escandalizar a nadie, siempre y cuando se maneje con claridad y transparencia en cuanto a los recursos invertidos, los objetivos y luego los resultados.

No es común que los gobernadores morenistas salgan del país en viaje oficial, debido al impedimento virtual que tienen por parte del presidente López Obrador, quien al ser reacio a acudir prácticamente a cualquier actividad fuera del país, por una visión absolutamente arcaica de la actividad pública, de manera fáctica envía una señal a sus gobernadores para que lo imiten. Y todos cumplen.

Afortunadamente, Bedolla no ha hecho caso de esa absurda postura, porque la globalización mundial obliga a la interacción entre países y aun entre estados y ciudades. Es impensable el desarrollo sin ese intercambio.

Cierto, no son pocos los casos de gobernantes que so pretexto de “promocionar” a sus ciudades o estados, en realidad solo se van literalmente de paseo a otras latitudes. Al turismo político, como bien se le llama. Y esos casos son los que desvirtúan la necesaria interacción entre mandatarios de todo nivel.

Las ferias de turismo mundial son ejemplo de ello: si bien la promoción vía internet es válida y necesaria, la presencial es insustituible, de ahí la importancia de que se acuda por los menos a las principales del mundo, Madrid, Berlín, entre otras.

Y en el caso de México es doblemente obligado incentivar esas estrategias de promoción, dada la mala, pero real imagen del país, sobre todo por temas de violencia, narcotráfico e inseguridad. Un país con esos lastres y luego escondido, como pretende López Obrador, imposible que espere inversiones o afluencia turística.

No hay que escandalizarse, pues, de ello. Lo criticable es que nos encerremos a piedra y lodo, como hace el presidente. Bedolla, eso sí, deberá informar a detalle los alcances de su visita al viejo mundo y, en su momento, ésta deberá traducirse en resultados concretos. De él depende, entonces, si esta actividad allende las fronteras forma parte del turismo político, o de la necesaria promoción del estado.

Y a la pesadilla ya solo le quedan 308 días.

X@jaimelopezmtz

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