No hay nada más peligroso que la impunidad:
Isabel Allende (1941-?) Escritora chilena
¿Porqué no me sorprende? En realidad, creo que a nadie: la fiscal General de la República, Ernestina Godoy, anunció este martes que la dependencia ha llegado a la conclusión de que el descarrilamiento del Tren Interoceánico, el 28 de diciembre anterior en Tehuantepec, y que cobró la vida de catorce pasajeros, fue resultado de que el maquinista conducía la pesada unidad a una velocidad superior a la permitida. Por tanto, ya fue detenido como presunto culpable de múltiple homicidio no doloso.
Godoy explicó que la velocidad máxima autorizada en una curva para el tren, es de cincuenta kilómetros por hora, pero que las investigaciones periciales arrojaron que la máquina circulaba en la curva donde descarriló a sesenta y cinco kilómetros por hora.
Ello originó que el tren saliera del carril al llegar a la curva. Didáctica, cual eficiente profesora de física, Godoy detalló: “se debe tomar en cuenta que el exceso de velocidad en un tren es mucho más peligroso que en un vehículo convencional, ya que se potencializa debido al peso, la masa y el radio de curva, ya que aumenta la fuerza centrífuga, es decir, aquella que aleja al vehículo de su centro de rotación, lo que provoca que salga de las vías y vuelque”.
Habrá que advertir que la explicación científica es sólida. Y más tarde se conoció que ya fue detenido el maquinista principal, Felipe Díaz Gómez. El dictamen sepulta toda posibilidad oficial de que la ínfima calidad del balastro suministrado por Amílcar Olán Aparicio, el prestanombres del cártel de los López Beltrán, fuera la causa del accidente. Ello, pese a que hay audios que revelan que Amílcar advirtió en llamada telefónica con Gonzálo López, que la calidad de su balastro hacía posible que el tren descarrilara. Así, cínicamente.
Y si Amílcar es exonerado por la fiscal, con mucha mayor razón el referido Gonzalo López Beltrán, el “asesor honorífico” de la construcción del tren.
Por eso nadie debe llamarse a sorpresa con el informe de la fiscal Godoy. Hasta un párvulo sabía que el junior jamás sería tocado ni con el pétalo de una insinuación, menos con una investigación por ser, a fin de cuentas, el supervisor de la obra. Y como tocar a Amílcar equivaldría a que destapara la cloaca del modus operandi del cártel de los López Beltrán, pues también para él alcanzó el manto protector de Godoy.
Más allá de lo convincente de la explicación técnica de la fiscal, queda claro que ello no limitaba llamar a declarar e investigar a Gonzalo, en tanto responsable técnico de la obra, y a su prestanombres Amílcar Olán, sobre todo porque hay una confesión grabada de éste en donde reconoce que suministró balastro de menor cantidad.
Por eso, no me sorprende el anuncio de la fiscal. Gonzalo y Amílcar pueden seguir durmiendo a pierna suelta…por ahora.
X@jaimelopezmtz



