No hay un pensamiento femenino, el cerebro no es un órgano sexual:
Charlotte Perkins (1860-1935) Escritora y activista estadounidense
A ver: ya nada que provenga de Donald Trump o de su gobierno, es descabellado ni debe tomarse a juego. Hoy, menos que nunca.
Y por si alguien en el gobierno mexicano suponía que por estar enfocado en su guerra en el Medio Oriente había “descuidado” a nuestro país, en su exigencia de que el país gobierno de Claudia Sheinbaum someta a los cárteles de la criminalidad, ya podemos ir olvidando esa posibilidad: Trump ha decidido proponer al Senado a Marckwaine Mullin al frente del Departamento de Seguridad Nacional, en sustitución de Cristim Noel. Mullin es senador republicano y su primera declaración ya como propuesto para el cargo, dibuja con plena nitidez lo que se viene: anuncia que Estados Unidos está prácticamente decidido a aniquilar a todos los cárteles de la criminalidad que son un peligro para su país. Luego fustiga con severidad a Sheinbaum, recriminando su pasividad ante esos grupos delincuenciales.
Es que Trump habla retóricamente; es que solo amaga; es que nunca se atrevería a mandar soldados a México, son frases recurrentes en nuestro país, más como escudo insulso que en apego a la nueva realidad. Trump no se detiene ante nada. Ya él mismo nos ha anunciado su intención de enviar a sus tropas para acabar con los cárteles mexicanos. Venezuela y ahora Irán dan fe de que no amaga en vano. El único que parece no haberse dado cuenta es el gobierno de Sheinbaum.
El problema es que no tenemos autoridad moral para responder que sí estamos atacando el flagelo de la criminalidad, incluida la política. ¿Qué tal si en lugar de hacernos los indignados por esos amagos yanquis, vamos contra los cárteles, no solo contra sus cabezas, como El Mencho, pero además vamos contra los Adán Augusto, los Rocha Moya, los almirante Ojeda, los López Beltrán?
Si fuera el caso, si el gobierno cumpliera con la obligación de confrontar a los cárteles, no volverse su cómplice, no habría ningún pretexto para que Trump amenazara con, él sí, realizar esa tarea de aniquilamiento.
Suenan tambores de guerra y no en lontananza, sino apenas del otro lado del Río Bravo. Que nadie se diga sorprendido si vemos un ataque armado estadounidense en territorio mexicano contra algún cártel. Como nosotros no hacemos la tarea, Trump parece decidido, ahora sí, a ayudarnos a realizarla. X@jaimelopezmtz



