No hubo daños estructurales ni riesgos para la población; solo fue un recordatorio de lo activo que es nuestro sistema solar, señalan los expertos del ENES Morelia
El pasado 17 de marzo de 2026, el cielo del noreste de Estados Unidos (y hasta el sur de Canadá) nos regaló un espectáculo digno de película. Pero no te preocupes, no fue una invasión, sino un bólido: un fragmento de roca espacial que decidió saludarnos a toda velocidad.
De acuerdo con el grupo de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México Campus Morelia, conformado por los Doctores Raúl Gutiérrez Zalapa y Ernesto Aguilar Rodríguez, ambos del Instituto de Geofísica, Unidad Michoacán y el Doctor Mario Rodríguez Martínez y la Dra. Giovanna Ahuatzin Flores del Laboratorio de Ciencias Geoespaciales, ENES Morelia, este tipo de fenómenos son más comunes de lo que pensamos y no representan un riesgo debido a que la atmósfera nos sirve de escudo protector “No hubo daños estructurales ni riesgos para la población; solo fue un recordatorio de lo activo que es nuestro sistema solar”, coincidieron los especialistas.
Entonces, ¿Qué fue exactamente lo que pasó? Lo que pasó se llama meteoroide y es una roca del espacio, probablemente parte de un asteroide, que entró en nuestra atmósfera a una velocidad increíble de entre 19 y 20 kilómetros por segundo. Al rozar con el aire tan rápido, se calentó tanto que brilló intensamente en tonos blanco-azulados y amarillos, creando esa «bola de fuego» que muchos grabaron algunos testigos que pudieron presenciar el evento.
El tamaño de este fenómeno, se estima, según los expertos de la UNAM Morelia, en una medía entre 1 y 3 metros de diámetro. ¡Como el tamaño de un auto pequeño o una habitación chica! En cuando a su peso, se estima que este objeto tenía entre 5 y 10 toneladas, que se desintegró casi por completo en apenas 3 a 6 segundos de brillo intenso.
Pero ¿Por qué se escuchó un estruendo? No fue una explosión en tierra. A decir de los especialistas, al viajar a velocidades hipersónicas, el objeto rompió la barrera del sonido y, al fragmentarse a unos 30 km de altura, generó un «boom sónico» que se escuchó en la superficie, por ello es que causó conmoción entre quienes lograron percibirlo.
Por ahora, no hay pruebas de que este objeto haya chocado contra el suelo. Es muy probable que se haya deshecho en el aire o que solo sobrevivieran piedritas muy pequeñas (meteoritos) cerca del Lago Erie que es un cuerpo de agua que se localiza entre Canadá y Estados Unidos; aunque el evento tuvo presencia sobre el estado de Ohio, con reportes destacados en la zona de Cleveland y regiones circundantes.



