Consejeros desaprobaron la forma en que ayer los diputados dieron el albazo autorizando modificación a la Ley Orgánica de la institución
El Consejo Universitario hará una propuesta seria al Congreso del Estado para que respete la diputación al máximo órgano de gobierno de la Universidad Michoacana, y sean respetadas tanto su opinión como su autonomía. Ello luego de que esta semana dio el albazo la diputación local al introducir una propuesta de reforma a la Ley Orgánica de la Máxima Casa de Estudios sin haber consultado al órgano colegiado que es el que gobierna a la institución nicolaita, propuesta por el diputado morenista Roberto Reyes solo para que en los documentos expedidos por la institución nicolaita aparezca el género como mexicana o mexicano.
En la sesión última llevada a cabo por el CU así lo solicitó el doctor Javier Elliot Olmedo Castillo, consejero profesor de la Facultad de Derecho y ex director de la misma, quien dijo ver adecuado que se haga esta modificación que va acorde a la evolución de los Derechos Humanos, pero cuestionó y alertó que independientemente de que los diputados tienen atribuciones para hacer modificaciones a esta Ley, la autonomía universitaria requiere respeto y es un procedimiento que no llevó a cabo el Congreso con la presentación de esa iniciativa que fue presentada el Martes sin consultar al máximo órgano de gobierno, ni tampoco tomó en cuenta a la comunidad universitaria para ello.
El consejero director de la Facultad de Filosofía, Mario Alberto Cortez Rodríguez, fue el primero en haber solicitado respeto al órgano colegiado de la Máxima Casa de Estudios de parte del Legislativo, a lo que secundó con su petición citada el consejero Olmedo Castillo. A su vez el consejero Carlos Alberto León Patiño abundó haber revisado las 45 normas generales de la Casa de Hidalgo de las que 17 fueron aprobadas hace 37 años y 10 de estas entre los años 2000 y 2013, y si bién se requieren reformas, se unió a la propuesta de emitir ese exhorto para que los congresistas respeten la autonomía universitaria, misma que viene contemplada y establecida en el artículo segundo de la Ley General de Educación Superior aprobada en 2021 a nivel federal, sustentó.
La rectora Yarabí Ávila González dijo a ese respecto estar de acuerdo con lo pronunciado por los profesores consejeros y señaló también que el tema sí es la forma como se ignoró al CU, pero afirmó también que es necesario ir adecuando la Ley Orgánica de la UMSNH «antes de que otros tomen la batuta». Informó a los consejeros universitarios haber hablado con la presidenta de la mesa congresista cuando fue introducida esta iniciativa por el diputado morenista que fue pasada a comisiones sin tomar en cuenta y nunca llamar hasta el momento a los consejeros universitarios que integran las comisiones para la reforma universitaria.
Particularmente y levantando la voz se hizo de palabras la rectora con el consejero León Patiño quien defendía con sus palabras la autonomía universitaria y ella defendía el madruguete hecho por el Congreso del Estado tal vez en su calidad de que fue alguna vez diputada plurinominal priista, y dijo que los consejeros debieron haber hecho ya esas reformas antes de que se adelantase Congreso, pero es un tema que ni ella misma ha introducido ante el Pleno universitario en las sesiones que ha encabezado desde que tomó posesión en Enero pasado.
Sugirió que las comisiones del Consejo Universitario encargadas de la reforma universitaria se acercasen a las comisiones legislativas encargadas cuando éstas les hiciesen la invitación, pero Congreso del Estado no ha hecho la invitación a los consejeros para esta reforma.
No se llegó a un acuerdo sobre el exhorto citado porque Ávila González eludió el asunto sin someterlo a votación tampoco, y dio término a la sesión abruptamente en un tono imperativo, porque además alegó que «ya estamos en casi las 4 horas» sesionando, pero sí gastó más minutos hasta en traer a cuento todo al gobernante Alfredo Ramírez que ha pugnando por un mejor presupuesto para la institución cuando era un asunto que ni siquiera estaba siendo tratado por los consejeros, ni contemplado.
Los anteriores rectores nunca habían interrumpido e increpado a ningún consejero como lo hizo Ávila González alzando la voz y dando por terminada porque sí la participación de un participante. Y menos habían dado cierre y terminado una sesión de manera abrupta y autoritaria como la ocurrida en la última sesión ordinaria del órgano colegiado de la Universidad Michoacana.



