Estimada Presidenta Sheinbaum:
Con todo respeto le hago llegar esta carta abierta por la educación michoacana. Hace 16 meses usted asumió la presidencia con el compromiso de ser recordada como «la presidenta de la educación». La promesa de su legado cimenta nuestro activismo. Hoy, mientras visita Morelia, le escribo desde la urgencia y la esperanza, considerando una problemática compleja que merece ser considerada como agenda pública de máxima importancia, urgencia y trascendencia, porque involucra el futuro de millones de michoacanos y la sostenibilidad de la seguridad, la paz y del desarrollo integral de nuestra entidad federativa.
En octubre de 2024, usted presentó sus 100 compromisos, dedicando once puntos específicos a la educación. Prometió crear una «República educadora, humanista y científica», universalizar las becas para 23 millones de estudiantes, ampliar la educación superior con 300 mil espacios más, y hacer de México una potencia científica. Sus palabras resonaron profundamente. En Michoacán, más que nunca, deben de convertirse en realidad. Hoy, Michoacán de Ocampo es la circunstancia de México; si no se salva nuestro estado, no se salvará tampoco nuestra nación.
El ciclo escolar 2024-2025 dejó cifras que duelen: al menos 120 menores de edad fueron asesinados en Michoacán. Paros magisteriales intermitentes que robaron decenas de días de clase. Ninguna evaluación diagnóstica aplicada, dejándonos sin saber qué están aprendiendo nuestros niños. El presupuesto federal destina apenas 105 pesos anuales por docente para formación continua, una cantidad que ni siquiera cubre el transporte o la conectividad necesarias para que el magisterio se actualice y pueda afrontar los retos de apropiarse y aplicar un nuevo modelo educativo. Once de cada cien niños no asisten a la escuela; mientras que solo la mitad acuden al bachillerato y la cuarta parte a cursar educación superior. La vivencia plena de los derechos humanos educativos es prácticamente imposible para una mayoría de jóvenes en nuestra entidad federativa, condenándonos a la desescolarización y sus más terribles consecuencias: la pobreza, el desempleo, el subempleo, la migración forzada, el sicariato y muchas más.
La matrícula educativa está cayendo: el sistema educativo estatal perdió más de 20 mil estudiantes entre 2024 y 2025.
En noviembre de 2025, tras el asesinato del presidente municipal de Uruapan, usted presentó el Plan Michoacán con más de 57 mil millones de pesos. Los resultados en seguridad están a la vista: los homicidios dolosos cayeron 53% entre octubre y noviembre, presentando un repunte en enero; pero, el componente educativo del plan es insuficiente. Las becas se concentran en niveles donde la permanencia escolar ya es alta, mientras que la transición crítica de secundaria a preparatoria, donde los jóvenes abandonan y son reclutados por el crimen, permanece desatendida. Las metas de cobertura educativa en educación media superior y superior deben ser más ambiciosas, al igual que la inversión respectiva.
Presidenta, es momento de reconocer una verdad dolorosa: la ineficiencia del sector educativo es uno de los principales causantes de la violencia en Michoacán. Cuando miles de jóvenes no encuentran lugar en la preparatoria, cuando la escuela no ofrece esperanza ni futuro, el crimen organizado se convierte en un perverso, pero accesible empleador alterno. Cada joven fuera del aula es un joven en riesgo.
Por eso, apelando a su demostrado compromiso, le planteo 16 acciones concretas, viables y que no requieren grandes inversiones, sino decisión política:
- Reconozca públicamente que la ineficiencia educativa alimenta la violencia y anuncie un Plan de Escolarización Universal Inmediata que garantice que cada niña, niño y joven michoacano esté en la escuela con oportunidades dignas que los alejen de la delincuencia.
- Limpie la nómina educativa de aviadores, personas que cobran sin trabajar, operadores políticos y presuntos delincuentes. Cada peso que se va a un aviador es un peso que se le quita a un niño. Implemente una auditoría inmediata, publique resultados mensuales.
- Federalice la nómina educativa para terminar con la opacidad y corrupción. Homologue salarios, establezca un sistema único de pagos, cree una plataforma pública donde cualquier ciudadano pueda consultar en qué se gasta cada peso.
- Garantice que ninguna escuela inicie el ciclo 2026-2027 sin maestros. Ningún aula sin docente, ninguna escuela sin director. Establezca un sistema de «maestros de emergencia» y un registro público de plazas vacantes actualizado semanalmente. Que sean los mejores profesionistas en el mercado laboral quienes ingresen a las aulas en este modelo emergente.
- Invierta en formación continua real. Los 105 pesos anuales por maestro son francamente pírricos. Incremente el presupuesto, aproveche las nuevas tecnologías y economías de escala para alcanzar a la totalidad del magisterio en estos programas, pero, previamente diseñe programas consultando a los maestros, ofrezca formación en competencias digitales, metodologías innovadoras y prevención de violencia. Por supuesto, la formación no basta, hay que dignificar las escuelas y dotar a los maestros de todos los insumos necesarios para el ejercicio pleno de su vocación docente.
- Restablezca la evaluación de aprendizajes. Aplique evaluaciones diagnósticas al inicio, medio ciclo y final del año escolar. Haga públicos los resultados. No para castigar, sino para saber dónde se necesita apoyo. Llevamos años sin saber qué aprenden nuestros niños.
- Recupere la centralidad académica de las normales. Actualice sus planes de estudio, dótelas de infraestructura de primer nivel, vincúlelas con universidades, elimine el control político y sindical. Las normales deben volver a ser centros de excelencia, para que puedan justificar plenamente la preferencia que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado respecto al ingreso al servicio profesional docente.
- Establezca exámenes de ingreso docente transparentes y meritocráticos. Que prevalezca el interés superior de los niños a tener maestros de excelencia. Prohíba la venta de plazas, las herencias y las cuotas gremiales/sindicales para acceder a las plazas. Publique resultados nominales para evitar la corrupción.
- Cree un organismo de gobernanza educativa con amplia participación social: consejos escolares, municipales y estatales integrados por padres, maestros, académicos, empresarios y sociedad civil organizada. La educación es demasiado importante para dejarla solo al gobierno o al sindicato.
- Articule las becas con permanencia escolar, asistencia y apoyo integral. Condicione las becas a asistencia mínima del 90%, vincúlelas con revisiones médicas, apoyo nutricional y acompañamiento psicopedagógico. Dé seguimiento personalizado a cada becario en riesgo de abandono.
- Audite el gasto educativo. ¿Cuánto se gasta por alumno? ¿En qué? ¿Qué programas funcionan? Publique trimestralmente un Tablero de Indicadores Educativos con presupuesto ejercido por rubro. Sin información clara, es imposible optimizar recursos.
- Conforme un Comité Ciudadano de Evaluación del Plan Michoacán en materia educativa, con representantes de gobierno, sociedad civil, académicos, maestros, padres y estudiantes. Que dé seguimiento mensual, evalúe resultados, emita recomendaciones públicas y tenga acceso total a información.
- Exija tiempo completo y compromiso, al menos en el personal de estructura de las dependencias educativas. Toda persona que cobre del sistema educativo con nivel de mando debe dedicarse exclusivamente a la educación. Establezca que firmen una Carta-Compromiso vigente hasta septiembre de 2027, obligándose a cumplir el calendario escolar, estar presentes, participar en formación, lograr metas de desempeño y rendir cuentas.
- Cree un sistema de protección escolar en zonas de alta violencia. Establezca rutas escolares seguras, protocolos de emergencia, acompañamiento psicosocial y coordinación permanente entre escuelas y autoridades de seguridad. Los 120 menores asesinados exigen acción inmediata.
- Lance un programa de segunda oportunidad para los miles de jóvenes que están desescolarizados en Michoacán. Identifíquelos casa por casa, los Servidores de la Nación deberían de apoyar en ese diagnóstico censal, ofrezca modelos flexibles, vincule educación con trabajo, dé becas significativas a quienes regresen. Cada joven fuera de la escuela es un joven en riesgo de reclutamiento criminal.
- Implemente transparencia radical. Cree el portal «Educación Transparente Michoacán» que publique mensualmente tasas de reprobación y abandono escolar por escuela, resultados de evaluaciones, avance en infraestructura, presupuesto ejercido, quejas ciudadanas y buenas prácticas. La opacidad es la madre de la corrupción.
Señora Presidenta, usted llega hoy a un Michoacán que sangra pero que también espera. El número 16 es simbólico de cada mes que lleva usted en la presidencia. Y estas 16 acciones no requieren miles de millones de pesos, requieren voluntad política y valentía para enfrentar intereses creados.
Es preciso que pronto anuncie públicamente su compromiso con estas acciones, establezca plazos claros y nombre responsables directos; particularmente, es indispensable que se reconozca que la educación no es solo tema de la SEP, sino asunto de seguridad nacional. Haga sentir a toda la nación que cada peso invertido en educación es muchos pesos más ahorrados en seguridad y conjura males sociales incalculables. Si las generaciones en formación pueden aprender en paz, será un inmenso indicador de éxito.
Por ello, es prudente gobernar en materia educativa con la verdad por delante, aunque duela. Que escuche a la sociedad civil, a los maestros de base, a los padres de familia, a los estudiantes. Las mejores soluciones están en las comunidades que día a día enfrentan la crisis. Nadie mejor que todos juntos para construir soluciones.
Michoacán requiere que haya acciones, inversiones, responsables y metas logradas: son el mejor testimonio de un compromiso genuino alcanzado. Queremos que sea recordada como «la presidenta de la educación» no por sus discursos, sino por vidas transformadas. Así queremos hablar de este sexenio en las próximas décadas.
El tiempo de la acción es ahora. Michoacán no puede esperar. Nuestros niños tampoco pueden esperar, porque están sufriendo, están en riesgo y nuestra entidad federativa necesita respaldo del gobierno federal. No podemos seguir administrando la crisis. La educación es urgente. La educación es justicia. La educación es paz.
Con esperanza y determinación, quedo de usted.
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*Doctor en ciencias del desarrollo regional y director fundador de Mexicanos Primero capítulo Michoacán, A.C.






