En los últimos meses, Michoacán ha sido testigo de un debate legislativo fundamental: la regulación del uso de la inteligencia artificial en nuestras escuelas. En julio de 2025, el Congreso del Estado aprobó la adición del artículo 83 -bis a la Ley de Educación del Estado de Michoacán de Ocampo, estableciendo que la Secretaría de Educación debe elaborar un protocolo para el uso adecuado de la IA en educación media superior y superior. Simultáneamente, en noviembre de 2025, se presentó una nueva iniciativa a nivel nacional para integrar formalmente la enseñanza de inteligencia artificial en los procesos educativos. Mientras México inaugura la escuela pública de IA más grande de América Latina, con presencia en nueve entidades incluyendo Michoacán, una pregunta fundamental resuena en nuestras aulas: ¿estamos protegiendo el derecho de nuestros niños, niñas y jóvenes a desarrollar su máximo potencial cognitivo?
La respuesta exige nuestra atención urgente. La evidencia científica reciente revela un fenómeno alarmante que amenaza los derechos educativos fundamentales de nuestros estudiantes: la deuda cognitiva.
La deuda cognitiva es un concepto acuñado por investigadores del MIT, Instituto Tecnológico de Massachusetts, que describe el costo mental acumulativo que pagamos cuando delegamos sistemáticamente procesos de pensamiento en la inteligencia artificial. En palabras simples: cada vez que permitimos que la IA «piense por nosotros», estamos tomando un préstamo cognitivo que debemos pagar con la pérdida de nuestras propias capacidades mentales.
Un estudio revolucionario del MIT Media Lab, publicado en junio de 2025 y titulado «Tu cerebro en ChatGPT», utilizó electroencefalografía (EEG) para medir la actividad cerebral de 54 estudiantes universitarios mientras escribían ensayos.
Los hallazgos son contundentes y preocupantes:
Reducción de actividad cerebral: Los estudiantes que usaron ChatGPT de manera exclusiva mostraron la actividad cerebral más baja y las conexiones neuronales más débiles de todos los grupos estudiados.
Pérdida de memoria: El 83% de los usuarios de ChatGPT no recordaban el contenido de los ensayos que acababan de escribir con la herramienta.
Desconexión de la autoría: Los estudiantes que dependieron de la IA no sentían los textos producidos como propios, perdiendo el sentido de autoría intelectual.
Disminución del pensamiento crítico: Las regiones cerebrales responsables de la memoria de trabajo, la integración semántica y el control ejecutivo mostraron menor activación y conectividad.
Como señala la investigadora principal del MIT, Nataliya Kosmyna, «las mentes en desarrollo son las más vulnerables: la comodidad de un asistente de IA hoy podría traducirse en lagunas cognitivas mañana».
La acumulación de deuda cognitiva en nuestras niñas, niños y jóvenes michoacanos no es simplemente un problema pedagógico o tecnológico. Es una violación directa de sus derechos humanos fundamentales, protegidos tanto por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos como por la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
El Derecho al Desarrollo Integral. El artículo 15 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece que tienen «derecho a disfrutar de una vida plena en condiciones acordes a su dignidad y en condiciones que garanticen su desarrollo integral». La Política Nacional de Educación Inicial reconoce explícitamente que la educación debe favorecer «el desarrollo cognitivo, físico, afectivo y social» de los estudiantes.
Cuando el uso indiscriminado de IA reduce sistemáticamente la actividad cerebral y debilita las conexiones neuronales necesarias para el pensamiento crítico y la memoria, estamos impidiendo que nuestros estudiantes alcancen su desarrollo cognitivo pleno. Durante la niñez y adolescencia, la corteza prefrontal y los sistemas de memoria están en plena maduración. Permitir que la IA sustituya el esfuerzo cognitivo necesario en estas etapas formativas es condenar a toda una generación a un desarrollo intelectual incompleto.
El uso no supervisado de IA genera lo que investigadores han denominado «Atrofia Cognitiva Inducida por Chatbots de IA» (AICICA), basada en el principio neurológico de «úsalo o piérdelo». Los niños y adolescentes con cerebros en desarrollo son particularmente vulnerables: la dependencia temprana de IA puede interferir con la formación de habilidades cognitivas fundamentales que necesitarán durante toda su vida.
Más aún, la deuda cognitiva tiene consecuencias concretas y graves para la seguridad, el bienestar y el futuro de nuestros estudiantes michoacanos. Porque amenaza su seguridad, autonomía y desarrollo.
Primeramente, cuando los estudiantes pierden la capacidad de pensamiento crítico y validación de fuentes, se vuelven vulnerables a la desinformación, la manipulación y el engaño. Como señala un estudio de Zhai, Wibowo y Li (2024), «la dependencia excesiva reduce la capacidad de los estudiantes para retener información, argumentar de forma autónoma y validar fuentes». En contextos como el michoacano, donde ya enfrentamos desafíos de seguridad complejos, formar ciudadanos incapaces de discernir información veraz de falsa es una receta para el desastre social.
Por otra parte, irónicamente, mientras la IA promete preparar a los estudiantes para el futuro, su uso inadecuado puede excluirlos de él. El Foro Económico Mundial proyecta que cerrar la brecha de habilidades en América Latina aumentará la productividad en un 20% y el PIB regional en un 6% hacia 2030. Pero estas oportunidades requieren personas capaces de trabajar con la tecnología, no personas dependientes de ella. Los empleadores del futuro necesitarán trabajadores con pensamiento crítico, creatividad y capacidad de resolución de problemas, precisamente las habilidades que la deuda cognitiva erosiona.
Paralelamente, es posible que esto perpetúe la desigualdad. La reflexión al respecto que hemos realizado desde Mexicanos Primero Michoacán ha identificado que uno de los principales riesgos del uso no regulado de IA es la desigualdad en el acceso tecnológico. Mientras que algunos estudiantes tendrán acceso a educadores capacitados que les enseñen a usar la IA de manera equilibrada, otros quedarán abandonados a la dependencia tecnológica sin guía ni supervisión. Como señala el IMCO, mientras que siete de cada 10 hogares urbanos tienen acceso a internet, solo cuatro de cada 10 hogares rurales tienen conectividad. Sin una estrategia clara y equitativa, la deuda cognitiva ampliará aún más la brecha entre estudiantes privilegiados y vulnerables.
Sin embargo, la solución no es rechazar la inteligencia artificial en educación. Eso sería tan irresponsable como permitir su uso indiscriminado. Lo que necesitamos es un enfoque equilibrado, científicamente fundamentado, que aproveche las ventajas de la IA mientras protege activamente el desarrollo cognitivo de nuestros estudiantes.
Basándome en la evidencia científica más reciente y las mejores prácticas internacionales, propongo las siguientes estrategias concretas para las escuelas michoacanas:
El principio del “esfuerzo primero, IA después”. El estudio del MIT encontró un resultado crucial: «iniciar con nuestro propio esfuerzo mental antes de usar la IA es mucho más beneficioso que lo contrario». Los estudiantes que primero escribieron sin asistencia y luego usaron ChatGPT mantuvieron mejores capacidades de recuerdo y mostraron mayor actividad cerebral que aquellos que comenzaron con la IA.
Estrategias de verificación activa para desarrollar pensamiento crítico. Como recomienda la investigación sobre uso equilibrado de IA, los estudiantes deben convertirse en «verificadores activos» de lo que produce la inteligencia artificial. Esto transforma la IA de una amenaza al pensamiento crítico en una herramienta para desarrollarlo.
Uso diferenciado por tipo de tarea. Siguiendo las recomendaciones de expertos en educación y tecnología, la IA debe reservarse para tareas repetitivas y mecánicas, liberando recursos cognitivos para actividades de mayor valor formativo.
Formación docente en pedagogía digital crítica. Como enfatiza la UNESCO, «solo el 10% de las escuelas y universidades a nivel mundial supervisan oficialmente el uso de la IA». Los docentes michoacanos necesitan formación y actualización urgentes no solo en el uso técnico de la IA, sino en sus implicaciones cognitivas y pedagógicas.
Evaluación híbrida que privilegie el proceso sobre el producto. El neuropsicólogo Claudio Waisburg recomienda «evaluación de proceso, no solo de producto: valorar el camino, no solo el resultado». Esto dificulta el uso fraudulento de IA y centra el aprendizaje en el desarrollo de capacidades.
Participación familiar en la alfabetización digital. El protocolo para educación media superior en Michoacán enfatiza el involucramiento de familias y tutores en la formación ética y digital. Las familias son aliadas esenciales en esta tarea.
Infraestructura de monitoreo y evaluación continua para el debido uso e implementación de la IA.
La inteligencia artificial llegó para quedarse. Negar esta realidad es tan ingenuo como abrazar acríticamente cada nueva herramienta tecnológica. Lo que está en juego no es si usamos o no la IA en educación, sino cómo la usamos y para qué.
La deuda cognitiva es el resultado de decisiones humanas: decisiones sobre diseño curricular, sobre formación docente, sobre asignación presupuestal y sobre prioridades educativas. Podemos tomar decisiones diferentes: elegir proteger y fortalecer las capacidades cognitivas de nuestros estudiantes mientras los preparamos para un mundo cada vez más tecnológico.
El derecho a pensar críticamente, a recordar lo aprendido, a crear de manera autónoma y a desarrollar plenamente todas las capacidades cognitivas que hacen única a cada persona es tan fundamental como el derecho a la alimentación, la salud o la vivienda. Es parte inalienable de la dignidad humana y del desarrollo integral que garantiza nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Michoacán tiene la oportunidad de demostrar que es posible integrar la innovación tecnológica sin sacrificar el desarrollo humano integral. Que podemos formar ciudadanos del siglo XXI que dominen las herramientas digitales pero que, sobre todo, piensen con claridad, creen con originalidad y decidan con autonomía.
Históricamente, hemos dejado pasar olas tecnológicas como las de los semiconductores, la nanotecnología, las energías renovables o la programación: existe también un inmenso nicho de oportunidad de montarnos en la ola de la IA para convertir a Michoacán de Ocampo competitivo, próspero y desarrollado, que sea el corazón tecnológico de nuestra nación.
El momento de actuar es ahora. Tenemos la opción de acumular deuda cognitiva hoy y que la paguen nuestros niños, niñas y jóvenes durante toda su vida o la alternativa de construir un bono tecnológico de raíces profundas y de largo aliento. No es tiempo de parafrasear ni de admirar pasivamente la pirotecnia de espectáculos deportivos; sino de arremangarnos y buscar la manera proactiva de transformar el futuro. ¡Merecemos un gobierno educador!
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