Convocó a su presbiterio a seguir cumpliendo junto a él la misión en pro de quienes más sufren, siempre de la mano de Dios siguiendo el ejemplo de Nuestro Señor Jesús
Durante la celebración eucarística solemne por el XXV aniversario episcopal de Monseñor Carlos Garfias Merlos como obispo este medio día, el jefe pastoral de la Arquidiócesis de Morelia, llamó a su presbiterio a orar por su ministerio así como por el de todos los hermanos sacerdotes que cumplen su misión «para que sigamos solidarizándonos con los que más sufren» la pandemia del COVID-19, de la grave crisis de violencia e inseguridad, y de la pobreza tan exacerbada, y proveer gestos de solidaridad y caridad con ellos.
En Catedral ante la presencia también del representante personal del Nuncio Apostólico don Franco Coppola, Monseñor Roberto Lucchini, de cardenales, y de Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, convocó a dejarse invadir de la mística del venerable Tata Vasco de Quiroga «y dejarnos invadir» de su labor antecesora como primer obispo para seguir la mística y carisma en pro de las mejores condiciones de vida de los más pobres y desamparados, así como a seguirse encomendando a él e espera de los milagros para llegar a verlo como beato y luego santo «en los altares de nuestra Iglesia».
Acompañado también de sus obispos auxiliares, les llamó como a los sacerdotes que asistieron a esta celebración, a mantenerse siempre en obediencia a Nuestro Señor Jesucristo como El obedeció con amor siempre a Dios Padre, y a seguir ejemplo de quien sigue siendo el sacerdote, maestro y rey.
Recordó que fue desde el templo mayor de esta Arquidiócesis madre, la Catedral de Morelia, desde donde hace 25 años partió para cumplir su misión ministerial como obispo de la diócesis de Altamirano, primero, después en la diócesis de Nezahualcóyotl, posteriormente en la diócesis de Acapulco para ser asignado desde hace cuatro años y medio a esta Arquidiócesis de Morelia.
Repasando el Evangelio de este día, expuso durante la Homilía que el mandamiento de Jesús es uno solo «amadnos unos a otros como Él nos amó», y solicitó a todos los presentes entre quienes se encontraban algunas autoridades civiles convocadas a sumarse en el esfuerzo común y compartido de recuperar la paz.
Pidió que le sigan acompañado con su oración y agradeció a sus hermanos de vida consagrada y familiares por acompañarle durante su misión como sacerdote y obispo.
Fue saludado por comunidades indígenas que llevaron las ofrendas hacia el altar antes de la Consagración.
Finalmente recibió Monseñor Garfias Merlos como regalos al final de la Misa, un reloj de oración de parte de las hermanas religiosas, lo cual le dibujó una gran sonrisa en su rostro, así como el vicario general Leopoldo Diaz Diaz le presentó el libro de los Obispos por este aniversario, donde vienen contenidos testimonios de obispos formados en el Seminario Diocesano de Morelia desde 1832 hasta el 2016, «obra de gratitud a Dios» elaborada en el marco de los 250 años de la fundación de dicho seminario en donde el hoy Arzobispo de Morelia inició y concluyó su formación sacerdotal, y donde después fue maestro y formador durante 21 años.
«Usted es protagonista de las últimas cinco décadas de la historia» de este Seminario Diocesano de Morelia que fundó el entonces obispo de Michoacán, don Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, le dijo antes de entregarle la obra.



