Integrante del área K9, perrita de dos años que rompe con el molde del perro policial tradicional
En la Guardia Civil Michoacán no todo es sirenas, radios y botas lustradas. También hay colas que se mueven de felicidad y miradas que derriten.
Prueba de ello es Misha, una perrita de dos años que se ha consolidado como un elemento destacado de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en labores de proximidad social.
Integrante del área K9, Misha rompe con el molde del perro policial tradicional. No es de ataque, no intimida y no ladra órdenes, su especialidad es la convivencia ciudadana, particularmente con niñas, niños y jóvenes que la encuentran en diversos eventos públicos organizados por la institución.
Su presencia no solo fortalece la imagen de la SSP, sino que también funciona como una invitación directa para que las juventudes consideren integrarse a los cuerpos policíacos, mostrando que el servicio público también puede ejercerse desde la empatía y la cercanía.
A su lado en esta ocasión está Jesús Villa, elemento de la Guardia Civil, quien explica que, aunque existen 26 ejemplares caninos activos, Misha es singular por su enfoque completamente social.
Para él, su compañera es prueba de que la vocación policial también puede ser dulce.
“Ella disfruta mucho de la compañía de la sociedad, de los niños y de demostrar el entrenamiento que recibe en el cuartel Valladolid”, manifestó.
Misha, un viejo pastor inglés de carácter alegre, se ha vuelto una aliada inesperada para limpiar la imagen de las corporaciones policiales a nivel nacional.
Incapaz de pedir una mordida, esta agente de cuatro patas solo reparte afecto, paciencia y muchas fotografías.



