HOTELEROS DE LATINOAMÉRICA SE UNEN PARA DISCUTIR IMPUESTOS, COSTOS Y ALQUILERES TURÍSTICOS

Asociaciones hoteleras de seis países de América Latina formalizaron la creación del Foro de Asociaciones Hoteleras de Latinoamérica durante la feria Hotelga 2026, celebrada en Buenos Aires. La iniciativa, que institucionaliza tres años de trabajo conjunto y siete encuentros presenciales, busca construir posiciones regionales comunes frente a desafíos que ya no son exclusivamente nacionales: la presión fiscal, los costos operativos, la regulación de inmuebles de uso turístico, los incentivos a la inversión y los cambios en la distribución digital.

El foro está integrado inicialmente por ocho entidades de seis países: AHT, FEHGRA y Ahrcc por Argentina; la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay; AHORA Perú; la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay; Cotelco de Colombia; y Hoteleros de Chile. No se trata de una nueva cámara empresarial con estructura jurídica independiente, sino de un ámbito de participación voluntaria, abierto a sumar asociaciones de otros países. La fuerte presencia argentina y la formalización del acuerdo durante Hotelga colocan a Buenos Aires como punto de partida de esta nueva etapa de coordinación regional.

La agenda acordada refleja preocupaciones que atraviesan fronteras. Durante la feria, representantes de las asociaciones analizaron diferencias en costos de energía eléctrica, el tratamiento del IVA para el turismo interno y receptivo, los incentivos a la inversión destinados al segmento MICE en Paraguay y el desarrollo de la gastronomía peruana como motor turístico.

El objetivo es que esas experiencias nacionales sirvan como insumo para identificar políticas, regulaciones y costos que afectan de distinta manera la competitividad hotelera de la región.

Uno de los aspectos con mayor proyección es el rol que las entidades pretenden darle al nuevo espacio: fortalecer la interlocución del sector con gobiernos y actores de la industria, representar intereses comunes y constituirse como órgano de consulta.

El siguiente paso será determinar cuánto de esa coordinación se traduce en propuestas concretas y posiciones comunes sobre cuestiones sensibles, desde impuestos y costos hasta la expansión del alojamiento turístico por fuera de la hotelería tradicional, un fenómeno que genera competencia desigual y presiona la rentabilidad del sector formal.

En México, esta discusión no es ajena. El país vive su propia tormenta regulatoria en torno a los alquileres turísticos. La Secretaría de Hacienda anunció que a partir de 2026 las plataformas digitales deberán compartir información en tiempo real con el fisco, lo que permitirá rastrear cada transacción de los anfitriones.

Además, el impuesto sobre la renta que se retiene a quienes rentan por plataformas subió del 1% al 2.5%, y puede llegar hasta el 20% si el arrendador no cuenta con Registro Federal de Contribuyentes.

En el ámbito local, la Ciudad de México ya exige un registro digital obligatorio y limita a 50 días al año el alquiler de viviendas completas, mientras que Jalisco analiza una tasa progresiva que podría alcanzar el 11% para quienes operan trece o más inmuebles.

Para los hoteleros mexicanos, estas cifras confirman que la competencia desleal no es una hipótesis, sino una realidad que presiona tarifas, márgenes y la propia sostenibilidad de las comunidades.

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