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miércoles, marzo 4, 2026

LA CRISIS DEL MEDIO ORIENTE LE PEGA FUERTE AL TURISMO

La escalada bélica en Medio Oriente, desencadenada el 28 de febrero de 2026 tras ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha sumido al sector turístico y de transporte de la región en una profunda crisis. Los efectos se sienten desde el cielo hasta el mar, con aerolíneas desviando rutas, cruceros varados en puertos y una proyección de pérdidas millonarias en el gasto turístico.

Las aerolíneas internacionales se han visto obligadas a rediseñar sus operaciones de emergencia. Para evitar los espacios aéreos de Irán e Irak, cerrados o con restricciones severas, las compañías están trazando nuevos corredores. Las rutas hacia y desde Asia, África y Oceanía ahora transitan por vectores más septentrionales, sobrevolando Turquía, el mar Caspio y Asia Central.

Otra opción recurrente es bordear la costa pakistaní y el mar Arábigo para evitar el Golfo Pérsico. Este reajuste, que en algunos trayectos añade hasta dos horas y media de vuelo, incrementa significativamente el consumo de combustible y los costos operativos, una presión que, según expertos, eventualmente se trasladará al precio de los billetes.

La situación en los hubs de la región es dispar y cambiante. Mientras que Emiratos Árabes Unidos ha autorizado vuelos limitados en Abu Dhabi, principalmente para repatriaciones, y se reportan algunos despegues esporádicos en Dubái, la normalización está lejos de alcanzarse.

Qatar, por su parte, mantuvo su espacio aéreo cerrado al menos hasta el 4 de marzo, manteniendo en tierra a Qatar Airways y cancelando la ruta Madrid-Doha de Iberia. Las aerolíneas israelíes, como El Al, y otras internacionales también han cancelado masivamente sus operaciones con Tel Aviv.

La crisis no solo ha paralizado el cielo, sino también el mar. Decenas de cruceros de grandes navieras como MSC Cruceros, TUI Cruises y Celestyal Cruises han quedado varados en puertos clave como Dubái, Abu Dhabi y Doha. Buques como el MSC Euribia, el Mein Schiff 4 y el Celestyal Discovery permanecen inmovilizados con miles de pasajeros a bordo, cuyas opciones de desembarco o retorno son inciertas debido al cierre de espacios aéreos y las restricciones de viaje.

Las navieras trabajan con las autoridades portuarias para garantizar el bienestar de los pasajeros, aunque sin un plan de evacuación definido a corto plazo.

Este caos operativo tiene un correlato inmediato en los mercados y en las proyecciones económicas. Las acciones de las aerolíneas y grupos turísticos se desplomaron el 2 de marzo. A esto se suma la volatilidad del precio del petróleo, que se disparó un 11% tras los ataques a infraestructura crítica en la región, incluyendo una refinería saudí y petroleros en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial.

Un informe de la firma Tourism Economics, citado por The Wall Street Journal, cuantifica el devastador impacto potencial en el turismo. Según el análisis, la región de Medio Oriente se enfrenta a una pérdida de entre 34,000 y 56,000 millones de dólares en gasto turístico, dependiendo de la duración del conflicto.

Las previsiones iniciales de crecimiento del 13% para 2026 se han esfumado. La firma estima que las llegadas de visitantes internacionales caerán entre un 11% y un 27% este año. Incluso en el escenario más optimista, con una resolución del conflicto en un plazo de una a tres semanas, la región recibiría al menos 23 millones de turistas internacionales menos de lo esperado.

Si la guerra se prolongara durante dos meses, la cifra de visitantes perdidos ascendería a 38 millones. Aunque el informe de Tourism Economics considera que un conflicto de más de dos meses es improbable, la incertidumbre y la parálisis actuales ya han dejado una profunda huella en la industria turística y de transportes de Medio Oriente.

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