spot_img
8.5 C
Morelia
martes, febrero 10, 2026

TURISMO EN CUBA: UNA INDUSTRIA EN ESTADO CRÍTICO

El turismo en Cuba se desarrolló en el siglo XIX como destino de salud para élites, gracias al clima y una incipiente infraestructura. En el XX, evolucionó desde un modelo de juego y espectáculos antes de 1959 hacia el turismo social tras la Revolución. La crisis de los 90 lo reconvirtió en prioridad económica, impulsando el modelo de «sol y playa» con inversión extranjera en polos como Varadero.

Las cifras oficiales confirmaron lo que muchos analistas preveían: el turismo en Cuba toca fondo. El Instituto Nacional de Estadísticas reportó que solo 1.8 millones de viajeros internacionales visitaron la isla en 2025, la cifra más baja en más de dos décadas, excluyendo el paréntesis pandémico. Este número representa una caída del 18% respecto a 2024 y un desplome del 62% en comparación con el año récord de 2018, cuando arribaron 4.7 millones de turistas.

Este colapso deja al descubierto la «tormenta perfecta» que, según los expertos, azota al país. La industria turística, una fuente vital de divisas para la economía cubana, sufre el impacto simultáneo de factores externos e internos que convergen en el peor momento posible. El desplome ocurre en el contexto de una profunda recesión económica nacional, marcada por apagones generalizados y una aguda escasez de productos básicos.

Incluso antes del endurecimiento de las sanciones económicas de Estados Unidos, que el gobierno cubano señala como causa principal al aumentar costos y obstaculizar las importaciones, la isla ya enfrentaba una grave crisis estructural.

En un intento por captar divisas, las autoridades han invertido fuertemente en infraestructura hotelera de lujo, un modelo que hoy evidencia su desconexión con la realidad. El año pasado se inauguró en La Habana la Torre K, un coloso de 42 pisos y 594 habitaciones, mientras la ocupación hotelera promedio a nivel nacional rondaba apenas el 20%. Estos hoteles, inaccesibles para la mayoría de los cubanos, permanecen prácticamente vacíos, simbolizando una estrategia fallida.

Expertos advierten que el problema trasciende las sanciones. Expertos señalan que Cuba está perdiendo la batalla competitiva en el Caribe. «Puede que sus hoteles sean atractivos y estén en playas hermosas, pero el modelo de negocio no funciona», afirman. La combinación de servicios inconsistentes, limitada conectividad aérea y una oferta que no logra diversificarse más allá del sol y playa, además del impacto negativo de la crisis interna en la experiencia del visitante, aleja a los turistas potenciales.

La drástica reducción de viajeros no solo representa un fracaso en la estrategia económica del gobierno, sino que profundiza la crisis de liquidez, limitando aún más la capacidad de importar bienes esenciales y alimentando un círculo vicioso de escasez.

El panorama para 2026 se vislumbra complejo. Sin reformas estructurales que aborden la ineficiencia económica interna y una renovación de la oferta turística que sea realista y sostenible, es difícil prever una recuperación.

Para Cuba, reactivar su principal industria de divisas requerirá mucho más que esperar un cambio en la política exterior estadounidense; exigirá una reevaluación profunda de un modelo que hoy muestra sus límites en medio de una crisis sin precedentes.

Noticias Recientes
spot_img
Noticias Relacionadas