MEXICANOS SIN EDUCACIÓN
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de su Órgano para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) evaluó a través del Programme for International Student Assessment (PISA), como lo efectúa cada 3 años a 91 países, el rendimiento académico escolarizado de los jóvenes no mayores de 15 años de edad.
En matemáticas México se colocó en el lugar 55; en ciencias se ubicó en lugar 56; y, en lectura, en el sitio 63, teniendo puntajes generales muy bajos.
‘Pisa’, valora habilidades prácticas, midiendo las acciones de los estudiantes al aplicar sus conocimientos a situaciones de la vida real, y funciona para dar un diagnóstico y un pronóstico de la calidad de los sistemas educativos de las naciones participantes.
Total, México ha tenido, con la política de la 4T, regresiones educativas vergonzosas. En otras palabras, salimos reprobados.
Tengo, para mí, que ‘Pisa’, no es ninguna varita mágica plus ultra: y que, siendo perfectible, (porque no es perfecta) resulta un instrumento aceptable y valioso.
Empero, la presidente Claudia Sheinbaum y su secretario de Educación Pública Mario Delgado (mostrando sus altos grados de corrupción y su garrafal torpeza) reaccionaron en contra de ‘Pisa’.
Si ‘PISA’ nos reprueba, nosotros reprobamos a ‘PISA’.
¡Vaya tontería!; pero, en el fondo, es toda una tragedia, y revela los equívocos y maldades de la política educativa del narco morenismo.
La cabeza de ese cártel gubernativo, Andrés Manuel López Obrador, aseguró varias veces en su primer sexenio, durante sus mañaneras: “Ayudando a los ignorantes y a los pobres va uno a la segura. Porque ya se sabe, que cuando se le necesite, se cuenta con ellos para defender, en este caso, a la transformación. No así, los sectores de la clase media ni con los medios de comunicación, ni con los ricos, los de arriba, ni con la intelectualidad. Entonces no es un asunto personal; es un asunto de estrategia política.”
Esa habilidad, esa maña, esa estrategia, se traduce en que hay que tener a la población ignorante y pobre, para que la gente dependa de Obrador-Sheinbaum, pareja de autócratas que, al concentrar todo el poder en sus manos, pretenden instituir su dictadura.
Sin educación el ser humanos es un esclavo; en cambio, entre más se educa y culturiza a las personas, éstas sabrán ser libres, y podrán ampliar, constantemente, su ámbito de libertad y, con ello, serán más sólidos sus sentimientos de responsabilidad.
México ha tenido tres secretarios de Educación Pública de excelencia: Justo Sierra, José Vasconcelos y Jaime Torres Bodet.
Con los planes, programas y proyectos, de ellos, nuestro país avanzó en materia educativa. Se formó e informó a los alumnos. Se preparó y engrandeció a los maestros. Aprendieron y mejoraron las autoridades en todos los ámbitos del ejercicio del poder, con grandeza y servidumbre.
Ahora es de dar pena nuestro sistema educativo.
Andrés Manuel López Obrador fue un destripado que duró 14 años en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, su promedio final es de panzazo.
Claudia Sheinbaum Pardo obtuvo licenciatura en física, e hizo maestría y doctorado en la Facultad de Ciencias de la UNAM, y pasó una estancia en la Universidad de Berkeley, en San Francisco, California, EUA. Tiene muy aceptable fachada académica, pero sus acciones políticas electorales han sido de porrista y grillera, como corresponde a la corcholata preferida de su amo Obrador.
Mario Delgado Carrillo logró licenciatura en economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, y tuvo una estancia de un año en la Universidad de Essex, en Inglaterra, pero se ha dedicado a la política electoral; siendo, sin lugar a duda, el peor secretario de Educación Pública que ha tenido México.
Este trío (Obrador, Sheinbaum, y Delgado) es el responsable directo de la atroz caída del sistema educativo mexicano.
A los tres, indirectamente, ya los calificó y los reprobó la ONU; a los tres, directamente, el juicio de los mexicanos muy pronto los juzgará.





