JUSTICIA SIN NACIONALIDAD
Andrés Manuel López Obrador, el dueño y exclusivo propietario del negocio denominado ‘Morena 4T’, se vio obligado a salir al escenario público, debido al avanzado desgaste de Claudia Sheinbaum Pardo, gerente de ese afectado narco comercio.
Desde su millonaria quinta en Palenque, Chiapas, llamada por él, “La Chingada”, dio a conocer, el 3 de junio de este 2026, una carta dirigida a nadie, pero abierta a todos, la que Andrés Manuel titula: “MI APOYO SIN CONDICIONES A LA PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM PARDO Y UNA RESPETUOSA REFLEXIÓN SOBRE EL PRESIDENTE DONALD TRUMP”; empero, la misiva en su contenido no apoya a Claudia, y, sí, finca agresivas condiciones afectando a Sheinbaum.
Mientras que la ‘respetuosa reflexión’ de López Obrador, sobre el presidente Trump, es tan irreverente, como atolondrada.
Obrador acusa a algunos funcionarios del gobierno de EUA de utilizar prácticas intervencionistas que quieren debilitar a Morena, y fortalecer a la derecha mexicana.
Se sorprende López del cambio de actitud de Trump. Afirma que, al coincidir como presidentes, Donald fue siempre un hombre bueno.
Pero ahora, ese que fuera gran presidente estadunidense, toma decisiones en base a “consejeros, a quienes debe mandar al carajo, por ser unas rémoras, inexpertos, resentidos, fanáticos paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores y malvados que lo rodean”.
Y termina pidiendo que, “por el bien de todos, regrese el otro Trump”; olvidando que la naturaleza del tiempo, jamás permite el regreso.
Motivada por ese desplante alocado de Obrador, Sheinbaum reaccionó como una boba adolescente emocionada, a grado de excitación nerviosa: “Es buen inicio este debate. De veraz. Le agradezco enormemente, de verdad, el apoyo y lo que dice de mí. ¿Qué quisieran los adversarios? No, pues que nos separemos, que hubiera división en el interior de nuestro movimiento. Ah, que yo dijera, no, que fue malísimo. Imagínense, yo luché con López Obrador años, años y años; y luego llegó aquí y digo, no, el presidente López Obrador, no. Pues, ¿cómo creen? Buenísima esa carta.”
En cambio, el cansado, soñoliento y mañoso Trump (un día después de la carta de López y la reacción de Sheinbaum) posteó en su cuenta de Truth Social: “A los comunistas, siempre les va bien con los votantes, o como ellos dicen, ¡con EL PUEBLO!, en los primeros años. Pero, al final, el país, el estado o la ciudad, SE VA AL INFIERNO. La violencia se desata a niveles nunca antes vistos, y la entidad se disuelve en la pobreza, la miseria y el crimen. Recuerden, primero una popularidad arrolladora, y después, ¡MUERTE Y DESTRUCCIÓN GARANTIZADAS!”
En esas líneas, Trump no menciona para nada a México ni a Obrador ni a Sheinbaum; empero, parece una respuesta indirecta, sin compromiso, de alguien ocupado en cosas más importantes y urgentes.
En relación con esas confrontas, el Embajador estadunidense en México, Ronald D. Johnson, tuvo roces con la presidente Sheinbaum.
El embajador opinó: “La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos. Las personas en ambos lados de nuestra frontera desean vivir con seguridad y en paz. Merecen vivir libres de la intimidación, corrupción y miedo que generan los cárteles. Cada momento que dedicamos a convertir ese desafío de seguridad, compartido, en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación.”
Teórica y prácticamente, jurídica y éticamente, la idea conceptual de esa cláusula, suscrita por el embajador, es correcta.
Sin embargo, nuestra presidente la entendió como injerencista, y por eso le respondió: “Los embajadores tienen que ser respetuosos de los asuntos políticos internos de los países”, citando anodinamente a la constitución y a la soberanía, cuando debía saber que la justicia no tiene nacionalidad.
Vivimos tiempos de un campeonato mundial de futbol, y nuestro narco gobierno, Obrador-Sheinbaum, está de la patada.
Todos los mexicanos estaremos con nuestra patria, pero no estaremos con los traidores narco gobiernícolas que se protegen entre sí, como el gobernador con licencia Rubén Rocha, y una legión de corruptos similares.
Obrador-Sheinbaum asesinaron a la justicia mexicana; por eso, ellos son los culpables de que la justicia venga del extranjero.
La justicia, jamás dejará de ser un valor de toda la humanidad.





